La correcta conservación de los alimentos congelados es vital para garantizar su seguridad y calidad. Entender cómo funciona la cadena de frío y evitar prácticas como volver a congelar un producto descongelado son claves para preservar sus propiedades nutricionales y organolépticas.
Con productos como los Raviolis y Raviolitos Frescarini™, en sus versiones Carne y Cuatro Quesos, la marca representa la fusión entre la tradición italiana y el control tecnológico, asegurando sabor y textura cremosa desde la fábrica hasta la mesa del consumidor.
Temperatura óptima: garantía de frescura
Los alimentos congelados deben mantenerse entre 0 °C y -18 °C, rango que preserva proteínas de alta calidad, minerales como hierro y calcio, y carbohidratos complejos.
El ingeniero de investigación y desarrollo de Frescarini™, Julio Moreno, explicó: «Este proceso, conocido como cadena de frío, debe mantenerse sin interrupciones desde el amasado y la pre-cocción, hasta el transporte en camiones refrigerados y el almacenamiento en cavas».
Incluso el consumidor juega un rol clave al garantizar que, tras la compra, el producto permanezca congelado hasta su preparación.
Tecnología para verificar la cadena
Para asegurar que cada paso se cumpla correctamente, Frescarini™ emplea Data Loggers, dispositivos que registran la temperatura durante todo el trayecto y generan curvas digitales que permiten verificar la integridad del producto.
¿Se puede volver a congelar un producto descongelado?
La respuesta es clara: no es recomendable. Al descongelar, se activa el crecimiento microbiano y se deteriora la textura. «Descongelar y re-congelar también puede impactar negativamente el sabor y, potencialmente, la seguridad de los alimentos. Es preferible utilizar únicamente la porción necesaria y mantener el resto congelado», afirmó Moreno.
Frescarini™: sabor italiano listo para servir
La marca invita a disfrutar de la auténtica comida italiana con sabor garantizado, calidad y practicidad, bajo el concepto Cucina D’Italia.