El voluntariado de salud de Carabobo continúa desplegado en La Guaira tras los movimientos sísmicos del pasado 24 de junio, en un esfuerzo que combina organización comunitaria, disciplina y solidaridad.
Desde el terreno, el presidente del Colegio de Enfermeros y Enfermeras del estado Carabobo, Julio García, compartió cómo se vive el día a día en los campamentos y comunidades afectadas.
Jornadas de descanso limitado
Las labores son intensas y el descanso apenas alcanza entre tres y cuatro horas, generalmente en la madrugada, debido a la magnitud de las tareas de atención y acompañamiento.
Seguridad y protección colectiva
Cada misión en la comunidad se organiza en grupos de entre siete y quince personas, como medida de autoprotección.
El campamento cuenta además con el resguardo constante de fuerzas de seguridad pública, policiales y militares.
Organización del trabajo
El esfuerzo se sostiene por la voluntad de los voluntarios. Diariamente se evalúa el personal disponible para determinar dónde es más útil su presencia.
La prioridad es desplegar equipos de salud en las comunidades y mantener la atención en el campamento. El personal de enfermería con mayor experiencia lidera las tareas.
Movilización solidaria
El traslado hasta La Guaira ha sido posible gracias al apoyo de empresas privadas y al esfuerzo de voluntarios que costean sus pasajes.
A nivel interno, la propia comunidad y sus choferes se han sumado de manera solidaria para movilizar a los grupos.
El presidente del gremio destacó que el compromiso se mantiene firme: “Seguimos adelante, con el corazón puesto en la atención de nuestra gente y con la convicción de que la solidaridad nos mantiene en pie”.
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