Tecnología
ESET identifica las tres tendencias clave que marcarán la ciberseguridad en 2026
El ecosistema digital atraviesa una transformación acelerada por el avance de la inteligencia artificial, la automatización y la creciente dependencia tecnológica.
Este escenario impulsa la innovación, pero también amplifica el impacto de las amenazas y redefine las capacidades ofensivas del cibercrimen.
Frente a este panorama, el equipo de investigación de ESET, compañía líder en detección proactiva de amenazas, analiza tres tendencias que consideran determinantes para la ciberseguridad en 2026: el uso intensivo de IA y automatización ofensiva, la evolución del ransomware y la consolidación de regulaciones orientadas a la IA y la seguridad digital.
1. IA y automatización ofensiva
La inteligencia artificial dejó de ser una herramienta de productividad para convertirse en un vector crítico dentro del ecosistema delictivo.
La disponibilidad masiva de modelos generativos, agentes autónomos y entornos capaces de automatizar tareas complejas ha perfeccionado las capacidades ofensivas de los atacantes.
Durante 2025, ESET registró un crecimiento significativo en áreas como:
- Phishing hiperpersonalizado, generado en segundos con un realismo cada vez mayor.
- Agentes ofensivos (“agentic AI”) capaces de ejecutar ciclos completos de ataque, desde reconocimiento hasta explotación.
- Evasión dinámica de detección, con modelos entrenados para evitar firmas y patrones defensivos.
- Abuso de modelos avanzados para crear contenido sintético convincente, deepfakes y desinformación automatizada.
“La IA ya no solo acelera el trabajo del atacante: multiplica su alcance y reduce los requisitos técnicos para ingresar al ecosistema delictivo. Lo que antes requería conocimiento especializado hoy puede ejecutarse con simples prompts. Esta nueva fase plantea desafíos profundos, centrados en la facilidad para escalar ataques masivos con una inversión mínima y cuya velocidad puede superar la capacidad de detección. El poder ofensivo se democratiza, elevando la barrera de entrada para la defensa. Su uso en las organizaciones también genera riesgos reputacionales, legales y estratégicos para quienes la implementan sin controles adecuados”, explica Mario Micucci, Investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica.
2. Ransomware: una amenaza persistente y en evolución
En 2025, los grupos de Ransomware-as-a-Service (RaaS) mantuvieron una actividad sostenida en Latinoamérica, confirmando que el modelo criminal sigue siendo rentable y adaptable. ESET destaca:
- IA integrada en múltiples etapas del ataque, desde la generación de variantes de malware más ofuscadas hasta técnicas avanzadas de movimiento lateral y procesos de extorsión automatizados.
- Incremento de actores y presión, con más etapas de chantaje, amenazas con contenido sintético y grupos pequeños que utilizan IA para escalar operaciones.
- Ataques más rápidos y difíciles de atribuir, impulsados por herramientas automatizadas.
3. Regulación y políticas de ciberseguridad
Para 2026, la IA será evaluada no solo por su capacidad innovadora, sino también por su impacto en derechos, seguridad y gobernanza. Las políticas globales avanzan hacia:
- Trazabilidad y etiquetado obligatorio del contenido sintético.
- Restricciones para usos de alto riesgo, como biometría, manipulación emocional o infraestructura crítica.
- Mayor fiscalización y litigios, especialmente en modelos de propósito general.
ESET señala que las organizaciones en Latinoamérica enfrentarán mayores exigencias en el uso de IA, incluyendo controles de integridad sobre información generada por IA, auditorías de proveedores y políticas de respuesta ante incidentes relacionados con IA. También aumentará la necesidad del “human in the loop” para supervisar procesos críticos.
Un 2026 marcado por la convergencia tecnológica
La combinación de IA, automatización, ransomware y nuevas regulaciones definirá un escenario más complejo, pero también lleno de oportunidades para fortalecer la resiliencia organizacional.
La defensa deberá apoyarse en estrategias, comprensión del riesgo y decisiones informadas.
“Frente a una IA cada vez más integrada en todos los ámbitos —desde el delito hasta la gobernanza— la clave será encontrar un equilibrio entre innovación y protección».
«La velocidad del cambio tecnológico implica que la seguridad no es un destino, sino un proceso continuo de adaptación. El 2026 nos obliga a mirar más allá de la tecnología y entender que los desafíos del futuro serán, ante todo, desafíos humanos”, concluye Micucci.
NDP
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