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Conversar para evitar una guerra

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Conversar para evitar una guerra: Por Leopoldo Puchi.- En días recientes ha cobrado de nuevo actualidad;  la posibilidad de una intervención militar extranjera en Venezuela. La expectativa se ha alimentado por las declaraciones del senador estadounidense Marco Rubio, en las que señala que;  ya no existen las condiciones para una evolución pacífica en la política venezolana y que estaría planteada como una necesidad una acción de fuerzas externas.

En esa misma dirección se inscribe el reciente discurso; del ex presidente colombiano Álvaro Uribe, quien plantea abiertamente que su país; debe participar en una acción armada en el territorio venezolano para cambiar el actual Gobierno.

Tanto Rubio como Uribe son voceros calificados; por la cercanía con los gobernantes de sus países. Sin embargo, la posición de Uribe no encaja con las declaraciones del presidente Iván Duque; quien ha señalado que “la intervención militar no es el camino para Venezuela”. Por su parte, en Washington se han fortalecido; y han alcanzado nuevas palancas de mando los sectores cubanoamericanos opuestos a las políticas apertura de Barack Obama.

No obstante, se desconoce aún cuál es la posición del propio Donald Trump; quien le habría encomendado a dos de sus funcionarios entrar en contacto con el presidente Nicolás Maduro y tratar una agenda de diez puntos.  Esta reunión pautada para el pasado sábado finalmente no se realizó porque factores internos en Washington se opusieron y a última hora lograron frenar la iniciativa tomada por el departamento de Estado.

Un planteamiento sin inmediatez

Pudiera decirse que en este cuadro de líneas contrapuestas en Washington, una intervención no está planteada como algo inminente, pero sí hay preparativos. Se prevén nuevas medidas de bloqueo económico que afectarían las condiciones de vida de la población y se acoplan dispositivos bélicos para potenciales actos de guerra.

De llegar a ocurrir, se trataría de una guerra en la que se confrontarían ejércitos y en la que al menos una porción de la población venezolana tomaría las armas frente a los efectivos extranjeros. Más que evaluar las probabilidades de éxito de una acción militar como la anunciada, quienes la promueven deberían pensar en las consecuencias para las futuras relaciones entre los países del hemisferio y en cuanto a los efectos sobre la población civil.

De tomarse la decisión de iniciar una confrontación bélica con Venezuela, sin duda sería precedida de iniciativas diplomáticas para validarla. Siempre ha ocurrido así en la historia. Cada país que ha entrado en guerra siempre ha esgrimido justificaciones morales o argumentos humanitarios y éticos, como los de salvar poblaciones y tantos otros.

Toda intervención militar, grande o pequeña, tiene su espada y su cruz que la legaliza. Aunque en la actualidad, solo son legales en la normativa internacional las intervenciones autorizadas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Más allá de cualquier “justificación” es innegable que sería desastrosa una confrontación armada entre países del continente. Lo sensato es conversar, discutir fórmulas de entendimiento y de cooperación. Es la vía civilizada para resolver los conflictos y desencuentros.

ACN/lp

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Lo que pasó en Carabobo

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Vente Venezuela Carabobo
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La jornada de este fin de semana en Carabobo no fue un evento más en la agenda política regional; fue una muestra contundente de movilización ciudadana y organización popular. Bajo la consigna de la libertad y el derecho a decidir el futuro del país, ante el llamado de movilización desde la Dirección Nacional del Partido Vente Venezuela, miles de Carabobeños atendieron la convocatoria de la organización para protagonizar la «Gran Rodada Nacional», una manifestación que recorrió la ciudad de norte a sur de manera pacífica y masiva.

​Desde las primeras horas de la mañana, personas de todos los sectores de la entidad se concentraron para formar una caravana histórica. La marea de vehículos y manifestantes avanzó con fuerza por los principales ejes viales, conectando sectores del norte valenciano con el sur de la ciudad, visibilizando el respaldo popular a la causa democrática y desafiando el clima de intimidación institucional.

​El destino final de la movilización fue la sede regional del Consejo Nacional Electoral (CNE). Allí, la multitud se plantó firmemente para exigir respuestas claras al órgano electoral. Tomando la palabra en representación de la dirigencia regional, Ronald González, Coordinador Regional de Organización de Vente Venezuela en Carabobo, dirigió un mensaje contundente a las autoridades.

​González exigió formalmente que se garantice e inste al cese de las restricciones de movilidad para que se permita el libre ingreso al país de la líder nacional María Corina Machado. Asimismo, hizo un llamado categórico a la publicación e instrumentación de un cronograma electoral transparente y justo que abra paso a la realización de elecciones presidenciales verdaderamente competitivas.

​Ante la magnitud de la movilización, la respuesta de los organismos de seguridad del Estado no se hizo esperar. Efectivos de la Policía del Estado Carabobo y de la Policía Municipal de Valencia desplegaron un cerco de contención bloqueando los accesos a la autopista principal. El operativo policial intentó frenar el avance de la manifestación ante el temor evidente de las autoridades de que los manifestantes tomaran la arteria vial y la marcha cobrara una dimensión aún mayor.

Lo que pasó en Carabobo deja unmensaje claro: la presión ciudadana está viva en las calles y la exigencia de un cambio electoral transparente no se detendrá ante las barreras policiales.
Viva Venezuela Libre

Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo

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