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Venezuela necesita amor verdadero para un cambio de gobierno

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Las cartas sobre la mesa - acn
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Venezuela necesita amor verdadero para un cambio de gobierno: Por Jesús Alfonzo Sánchez.- Las dictaduras de Cuba, Nicaragua, Bolivia y Venezuela son un solo proyecto  como un solo sujeto de derecho internacional. Su alianza con Rusia y China para bloquear decisiones en el Consejo de Seguridad es más que evidente, con la presidencia temporal de Bolivia para manipular la agenda de ONU. Su alianza con otras dictaduras como Corea del Norte es inocultable. Su vínculo con regímenes que sostienen el terrorismo de origen islámico ya no se puede ocultar.

Lo que empezó como movimiento bolivariano, socialismo del siglo XXI, hoy son dictaduras del castrochavismo, se trata de un grupo que ha dejado la política y la ha reemplazado por el ejercicio del crimen organizado que desestabiliza la democracia y la seguridad en todas las Américas, pero que se protege bajo normas del derecho internacional que les sirven como coartada. Ejercen el intervencionismo abierto en la política exterior y en las sociedades de terceros Estados a los que amenazan abiertamente, han convertido a Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia en países narco estados y sostenido abiertamente en la ONU que “la lucha contra el narcotráfico es un instrumento del imperialismo para oprimir a los pueblos”, haciendo de este crimen un arma contra la región y el mundo.

Las dictaduras de los regímenes de facto,  no dejarán el poder sino por la fuerza según la tradición.

No basta reemplazar a Maduro como tampoco sucedió con el difunto Chávez; un cambio por cualquiera sin reconstruir a Venezuela, va a permitir que el sistema podrido de institucionales del gobierno, y el rentismo clientelar de ayer, de hoy y de siempre sea la causa para seguir secando la ubre de la vaca mariposa que representa ser la sufrida Venezuela.

El sistema político que debe guiar la reconstrucción de Venezuela, debe estar basado en los principios de la libertad, el respeto a la propiedad, iniciativa ciudadana, y el Estado de Derecho.

Venezuela necesita un reemplazo de gobernantes  con vocación de civilidad y sobre todo erradicar el oscurantismo épico militar de personajes; de modos y procederes; de visiones y usos del poder omnímodo. Venezuela necesita más que todo amor verdadero, que definitivamente respeten  a la población.

“El próximo 14 de octubre será reconocido como santo y mártir el arzobispo Oscar Arnulfo Romero. La celebración litúrgica tendrá lugar en Roma, en la Plaza de San Pedro, y será presidida por el papa Francisco…”

“El ahora santo y mártir asumió y concretó su defensa inquebrantable del prójimo, especialmente del más necesitado, desde el mandamiento máximo evangélico, el amor, imitando a Jesús, a quien percibía claramente en la persona de los más débiles.Oscar Arnulfo entendió el mandamiento máximo, no restringiéndolo a una aislada relación interpersonal o a estrechos ámbitos sociales, sino también extendido a la dimensión de la polis. Por eso intervino en la defensa y promoción de los derechos humanos, en la denuncia de abusos del poder y en la animación de reformas estructurales sociales. Existencialmente mostró que el amor ha de traducirse en acción política, so pena de confinarse en un espiritualismo desencarnado e intimista. ¿Obispo santo político? Sí, pero desde su coherencia pastoral y una autenticidad evangélica…”

“La canonización del obispo mártir viene oportunamente en el momento actual venezolano, que urge a católicos, cristianos, creyentes y personas de genuinas convicciones humanistas a comprometerse en el cambio político que reclama el país: el paso de un régimen dictatorial totalitario a una convivencia democrática pluralista. Hacia una nueva sociedad, en la línea de la “civilización del amor”. He tomado estos párrafos didácticos del oportuno artículo de opinión de monseñor: Ovidio Pérez Morales, EN (11-10-18).

Una máxima que debemos aplicar los luchadores sociales, económicos, emprendedores, religiosos y políticos en Venezuela es la reconciliación, convivencia sin odio ni mucho menos pase de facturas por los errores y crímenes contra el prójimo. Sino todo lo contrario materializar el verdadero Amor.

“Si no tengo amor, de nada me sirve hablar todos los idiomas del mundo, y hasta el idioma de los Ángeles. Si no tengo Amor, soy como un pedazo de metal ruidoso; ¡soy como una campana desafinada!  Si no tengo Amor, de nada me sirve hablar de parte de Dios y conocer sus planes secretos. De nada me sirve que mi confianza en Dios me haga mover montañas.

Si no tengo Amor, de nada me sirve darles a los pobres todo lo que tengo. De nada me sirve dedicarme en cuerpo y alma ayudar a los demás. El que ama tiene paciencia en todo y siempre es amable. El que ama no es envidioso, ni se cree más que nadie. El que ama, no es orgulloso. No es grosero ni egoísta. No se enoja por cualquier cosa. No se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho. No aplaude a los malvados, sino a los que hablan con la verdad.

El que ama es capaz de aguantar todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo.  Solo el Amor vive para siempre”.

¡Ojala los venezolanos nos amemos de verdad  y pongamos en practica con amor verdadero los planes secretos de Dios!

El 12 de octubre se conmemora el descubrimiento de América, otros le han llamado el día de la resistencia indígena, y los barineses celebran el día de la Virgen del Pilar, patrona de la ciudad marquesa.

Así de las cosas.

Nota: Feliz cumpleaños en familia a mi hermana Pilar, y digno onomástico.

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Campos de entrenamiento en Colombia

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Campos de entrenamiento en Colombia: Por Leopoldo Puchi.- De acuerdo con informaciones provenientes de agencias especializadas, por lo general confiables, en Colombia se habrían instalado campos en los que venezolanos reciben entrenamiento militar. El contingente sería de varias centenas de efectivos y contaría con instructores tanto venezolanos como colombianos. Un asunto muy delicado. De modo que sería conveniente que la situación fuese verificada, sin alarmismos, por las instancias correspondientes de la Organización de Naciones Unidas (ONU), cuya misión esencial es preservar la paz.

Esta información viene al caso, y reviste importancia su evaluación para quienes analizan o se interesan por la situación venezolana, en razón de los peligros potenciales de una deriva bélica de los acontecimientos, algo que no luce inminente pero que es difícil descartar de los escenarios prospectivos. Es más conveniente detenerse a tiempo a considerar los datos de la realidad, que ignorarlos por estimar muy poco probable que en el mundo actual las disputas geopolíticas se diriman en los terrenos acostumbrados del pasado siglo XX.

El presidente de Colombia, Iván Duque ha señalado en varias oportunidades que no tiene planteado adoptar “una actitud bélica ni belicista con Venezuela”. Del mismo modo, su ministro de relaciones exteriores, Carlos Holmes Trujillo, ha dicho que descarta cualquier tipo de “intervención militar” porque “Colombia no es amiga de las soluciones militares en esta materia”.

Sin embargo la tensión entre las dos naciones cada día se acrecienta e incluso el mismo ministro Trujillo ha recibido instrucciones de suspender cualquier tipo de contacto con las autoridades venezolanas, a pesar de que, siendo naciones fronterizas, son innumerables los asuntos grandes y pequeños que día a día deban tratarse entre las cancillerías.

En declaraciones recientes el presidente Iván Duque ha señalado que es necesario “acorralar diplomáticamente” al gobierno venezolano y ha expresado que Colombia no va a “hacer la pantomima de seguir manteniendo relaciones diplomáticas con Venezuela”. Pero también ha expresado que continuarían las relaciones comerciales. Habría que ver si se mantendría una misión diplomática para ese fin, o si se piensa solo en relaciones consulares.

De producirse a partir del 10 de enero de 2019 una verdadera ruptura de relaciones diplomáticas entre los dos países, cobraría mayor importancia prestarle atención a la información que se ha dado a conocer sobre el entrenamiento militar de venezolanos en el territorio del país vecino. La experiencia latinoamericana en esta materia es amplia, ya que han sido numerosos los casos en los que ese tipo de contingentes, de mayor o menor envergadura, han formado parte de las fichas que se mueven en el tablero de las zonas calientes. De manera que, en cualquier circunstancia, habría que buscar vías de comunicación entre los dos países, haya o no ruptura de relaciones, porque estaríamos sentados sobre un polvorín.

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