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Opinión

Trazas de la corrupción judicial en Apure

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Trazas de la corrupción judicial en Apure: Por  Félix Francisco Bertomolde.- Volver a San Fernando de Apure significó reencontrarme con todo lo que aprendí de los Padres Dominicos en la región llanera. Tenía previsto llegar al Hotel Tibana, pero la hospitalidad de un compañero de estudios en mis años mozos me llevó a la Urbanización Llano Alto, de las pocas donde viven jueces, fiscales y otros funcionarios del alto gobierno apureño, quiere decir que me hospedé en una zona privilegiada, donde pululan los enchufados.

Coincidió mi estadía en la capital apureña con la destitución de Cinthia Meza del cargo de Presidenta del Circuito Judicial Penal de la entidad aragüeña, posición que ocupó también en Apure, por lo cual esa noticia causó mucho revuelo por los lados de la Calle Comercio, donde queda el Circuito Penal, y el Paseo Libertador, asiento de los tribunales civiles, saliendo a relucir comentarios que daban cuenta de la existencia de una mafia dirigida por esta señora y su esposo, un ex juez de Caracas.

En el Club de los Huevos Caídos, un cafetín que está ubicado diagonal a la Fiscalía Superior de Apure, fue donde el colega Wilmer Fernández, un tipo bien folklórico, me dio detalles de las múltiples denuncias que hizo contra otros dos presuntos mafiosos, el Magistrado del TSJ, Francisco Velásquez, y su esposa, Hilda Luna de Velásquez. Según Wilmer, ellos le tenían pánico a él y me advirtió:

– Compadre, prepárese, tan pronto publiques tu artículo, Hildita (Hilda Luna) te va a llamar o escribir reclamándote el que hayas mancillado su honor, algo que nunca ha tenido.

También escuché las más variadas versiones sobre la supuesta mafia en las panaderías Da Rino y San Bernardo, en ésta última coincidí con un juez y ex Fiscal Superior de apellido Alonso, me dio la impresión que tiene incontinencia verbal. En la Tasca El Río los cuentos fueron de antología y en el Café Guarapo la jueza Sara Betancourt captó totalmente mi atención y la de mi hospitalario amigo, luego me dijeron que es la única que no vive en urbanización lujosa sino cerca del Internado Judicial, en las adyacencias de la Calle Boyacá.

Contertulios de ocasión

A continuación transcribo comentarios de algunos contertulios de ocasión que tuve en tan pintorescos lugares, frecuentados según las malas lenguas por todos los chismosos del ámbito judicial apureño.

– Hace poco hubo un sonado caso judicial en Apure -asomó una joven y agraciada funcionaria-, donde la mafia de Francisco Velásquez, Cinthia Meza, Pedro Solórzano, Edwin Blanco y todo el combo, mantuvo preso injustamente a un empresario del pescado, de nombre José Ortega, que tiene su empresa de refrigeración de pescado en el Sector Rabanal del Municipio Biruaca. A los días de estar detenido tuvo que ser trasladado a una clínica por razones de salud, allí se le presentó Hilda Luna de Velásquez, chapeando, que era esposa del Magistrado, y ofreciendo la libertad a cambio de una alta suma en dólares. El detenido no aceptó la oferta por considerarla desproporcionada.

– El empresario más fuerte de Apure, Joel Montes, y su esposa, tienen múltiples querellas judiciales en los tribunales. Francisco Velásquez se ha encargado con su mafia de solventarlas todas. A cambio, entre otras cosas, Hilda Luna recibió un Toyota Corolla nuevo de paquete. Montes es propietario de ToyoKelly en la región. Todas las querellas son porque las empresas automotrices de Montes piden por adelantado el precio total del vehículo y no cumplen. Son decenas de demandas -refirió un señor canoso-.

– Francisco Velásquez maneja a plenitud los Tribunales Civiles de Primera Instancia en Apure, incluso los municipales. No se toma una decisión sin su aprobación. Los abogados favorecidos son los de su mafia. Hilda opera a la sombra -mencionó quien se presentó como funcionario judicial jubilado-.

– Otro miembro de la mafia de Velásquez -agregó el jubilado- es el Magistrado Suplente de la Sala Civil del TSJ, José Ángel Armas, también de Apure. Paso de ser Juez Rector de Apure a Magistrado Suplente.

– Hace poco, Velásquez y su esposa le celebraron las 15 primaveras a su hija mayor en un lujoso Salón de Fiestas en Maracay, dentro de las instalaciones del Círculo Militar de esa ciudad. Entre los invitados estaban figuras conocidas del alto gobierno, TSJ, PSUV, los ricachones de Apure y la mafia de Cinthia Meza en pleno -relató un joven de aspecto pudiente-.

Ese mismo joven, señaló:

– Velásquez le compró una finca a un ingeniero empresario en el eje Biruaca-Achaguas. Supuestamente el pago fue en dólares. Esta finca se une a la que ya poseía el Magistrado en el sector Arichuna del Municipio San Fernando.

El jubilado volvió por sus fueros:

– El Magistrado de la Sala Civil del TSJ, Guillermo Blanco, es súper culebra de Francisco Velásquez. Eran grandes amigos y Velásquez trató de serrucharle el cargo cuando Blanco presidía dicha Sala. Velásquez con su carita de pánfilo jode a todo el mundo. En Apure no lo soportan por eso.

Para terminar, una perlita que soltó la guapa funcionaria:

– Se me olvidaba, Hildita se ha sometido a varias operaciones para mejorar su físico. Está explotadísima.

Félix Francisco Bertomolde – @memientanchico

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Alfonso Saer
Sentidas palabras del "Narrador" don Alfonso Saer.
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Me tomé el atrevimiento y sin su permiso, montar este sentido escrito de don Alfonso Saer.  Periodista que conoce las entrañas de Cardenales de Lara, porque lo vio nacer y este viernes desgraciadamente ver de cerca la partida inesperada, asesina y abusiva de Luis Valbuena y José Castillo.

“El Narrador” como se le conoce al insigne periodista deportivo plasmó en este artículo el sentir de la nación deportiva, de sus aficionados larenses, de un país entero que clama a cada segundo por justicia. Su hijo, Alfonso Saer Gómez la colgó vía Twitter:

  TURNO FINAL

Luis y José, jamás voy a olvidar sus dos apariciones de cierre.

La tuya, Castillo, fue de verdad en el epílogo del juego y de la vida. Transmití tu hit en el noveno tramo, cuando sin saberlo, marcabas un adiós a la Caracas que te idolatró. Fue una candente rolata, tan parecida a tu fogoso carácter. El tercer imparable del careo, sexto en dos fechas. Un emergente entró a correr. Te sacaban del juego por estrategia. El destino — creeremos en eso? — te excluiría del mundo terrenal horas más tarde en un suburbio acosado por la delincuencia que reparte odio y destrucción en el país.

Antes, Valbuena, narré la que cerró tu vigorosa estadística en nuestro beisbol. Ocurrió en el segundo inning, como siempre peleando el turno, cuentas elevadas, selección en el plato, dedicación. Leñazo a la derecha y tu celebración habitual en la inicial. Siempre conversaba con mi hijo y le aseveraba: “Si alguien puede llevarnos al campeonato ese es Valbuena”.

Mis piernas temblaron y el pulso se aceleró al bajar del bus y ver dos peloteros de la enseña roja tendidos, inertes, en el asfalto. Ya era madrugada y casi nadie circula por esas carreteras que antes eran de Dios y ahora son pertenencia del espíritu malo. Algunos gritaban los nombres de sus compañeros fallecidos. Todos, sin excepción, sollozaban. Ese instante, Luis y José, tardará en ser erradicado de esta mente que jamás presenció tal escena de incalificable dolor, con gente tan cercana.

Circulan por la memoria de tercera edad ráfagas de bonitos recuerdos, retozos vibrantes. Mi narración del hit 1000 de quien llamaban “el hacha”, y tantos jonrones — siete este año — del zurdo que estremecía los graderíos con sus tablazos ganadores. Cuando escriba el próximo lineup haré una pausa en los turnos del medio y me provocará colocar allí sus nombres, Luis y José. Alguien ocupará esas casillas, ley de vida, pero ustedes nos harán falta, mucha falta.

El alado larense está profundamente herido, pero nunca muerto. Que este dolor severo y agudo se transforme en vigor y decisión en aras de un título que Valbuena pretendió desde la fecha inaugural, y Castillo vino a refrendar con experiencia y aplomo.

Al escribir estas líneas la congoja ahoga mis sentimientos. Imposible evitar una lágrima espesa por cada uno, Luis y José. A ti, Carlos, sobreviviente, ánimo y fuerza. Por algo te protegieron.

Hoy más que nunca quiero que desde el fondo de mi garganta resuene la estremecedora frase “Cardenales campeón”.

Alfonso Saer

ACN/MAS

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