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Qué esperar de Lima

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Qué esperar de Lima: Por Leopoldo Puchi.- La Cumbre de las Américas, es decir, la iniciativa de una reunión periódica entre los mandatarios del continente para abordar los problemas comunes tiene en sí misma un inmenso potencial, porque expresa el propósito de trabajar en conjunto por el progreso de todos los participantes y encierra la voluntad de abordar los conflictos por medio del diálogo y la diplomacia. Sin embargo, ha sido poco lo que se ha avanzado, tal vez porque el propósito inicial, el de la primera Cumbre fundadora, la de Miami en 1994, se sustentaba en una visión unilateral de la integración económica y se basaba en la ideología en boga para entonces del liberalismo económico extremo.

Y ahora que ha pasado el tiempo ¿qué puede esperarse de la Cumbre de Lima? Sería en realidad una gran oportunidad para que los países del hemisferio abordaran las tensiones existentes entre intereses divergentes para buscar puntos de encuentro. Como siempre, está pendiente en la agenda la creación de mecanismos de cooperación e integración económica, la lucha contra las desigualdades sociales, la amenaza de las guerras en varios puntos del planeta, los derechos humanos.

Sin embargo, aparte del saludo a la bandera de la lucha contra la corrupción, pocos problemas reales serán abordados en Lima: ni la persecución política en Brasil, ni el muro de la frontera mexicana, ni el retroceso de los derechos sociales en los países de la región. Por supuesto, la situación de Venezuela será tratada. Su sola ausencia ya la coloca en primera línea. Por lo demás, son inocultables las grandes dificultades por las que atraviesa: aguda conflictividad política, caída de la producción petrolera, industrial y agrícola, hiperinflación, deterioro de los servicios públicos, ineficiencia de la gestión gubernamental.

Sería de esperar que se abordaran estos problemas desde la perspectiva de la cooperación y la búsqueda de soluciones a través del diálogo y la diplomacia. Ya existen precedentes para hacerlo así, como el Grupo Contadora en su oportunidad o las recientes conversaciones de paz de Colombia. Pero todo indica que un importante sector de la política estadounidense y varios países han preferido escoger otro camino. No por casualidad el grupo de Contadora es tan distinto al de Lima. El primero buscaba la paz, el segundo se ha hecho parte beligerante de una confrontación. Y a pesar de que no existe ninguna normativa internacional que permita la intervención de uno o varios Estados sobre otro Estado para cambiar sus políticas o su Gobierno, se ha escogido el camino de las sanciones y el bloqueo, sin autorización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Es muy probable que estos países aspiren a que la Cumbre valide el camino de pugnacidad tomado hasta ahora. En la práctica, será el venezolano común el que sufrirá las consecuencias de una decisión que amplíe el bloqueo actual. Pero también es posible que prevalezca la sensatez, y en lugar del leguaje de las sanciones se imponga el diálogo y la voluntad de paz.

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Carta abierta a Henri Falcón

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Carta abierta a Henri Falcón: Por Luis Fuenmayor Toro.- Estimado candidato,  He decidido hacer públicas estas reflexiones y peticiones, pues pienso que las mismas ayudarán a muchos a decidir, en relación con las elecciones próximas, y en su caso a revisar y hacer óptimo su programa de gobierno.

(1) La decisión tomada por los partidos que lo acompañan, de participar como candidato en los comicios presidenciales de mayo, pese a enfrentar grandes ventajismos y actitudes fraudulentas del gobierno, nos parece una medida política adecuada y además valiente, dada la magnitud de la campaña de la jauría nacional e internacional en función de la abstención. La forma más loable de defender los derechos ciudadanos es su ejercicio indeclinable, en las condiciones que sea. Dejarlos de ejercer significa, aunque no guste, aceptar la derrota y huir o, mucho peor, abogar por una agenda distinta a la paz y la soberanía. Y aquí no vale escudarse en las violaciones de éstas cometidas por el régimen, en relación con la entrega de las riquezas del Orinoco a empresas extranjeras, ni con la de ceder la gestión de servicios vitales para la seguridad del Estado al gobierno cubano. Quienes intentan construir otra Venezuela no pueden basar sus conductas en las actitudes anti nacionales del presente.

(2) La necesidad de participar se hace entonces más imperativa, para yugular lo antes posible cualquier intento que nos quiera colocar en la senda de la agresión militar extranjera, que se presenta arteramente como la apertura del canal humanitario, el cual hemos visto cómo acaba de funcionar en el caso de Siria. Muy lejos hemos estado y estaremos de este tipo de “soluciones”, cuya violencia sólo añadirá más sufrimientos a nuestra gente, más destrucción que enfrentar y dejará a la nación en condiciones más disminuidas que las actuales y con riesgo de desaparecer. Ya con estas dos consideraciones, que hay que reafirmar en el imaginario colectivo, nadie debería tener dudas de la obligación patriótica de participar en las elecciones venideras.

(3) Adicionalmente, su candidatura y  las candidaturas de otros partidos y grupos opositores, están llevando a su fin la hegemonía de la Mesa de la Unidad Democrática, que fue construida en todos estos 19 años de gestión pseudorrevolucionaria en consenso con el gobierno, y que ha impedido que grupos distintos de los polarizados pudieran participar en forma equitativa en las luchas políticas y electorales venezolanas. Sin duda, ha sido una demostración más que evidente del sectarismo excluyente de la MUD y del PSUV. Pluralizar el escenario político es una meta deseable para cualquier sistema verdaderamente democrático. Hemos luchado por el rescate de la representación proporcional electoral, establecida en el artículo 63 y varios otros de la Constitución de la República, y que fue abolida por la Ley Orgánica de Procesos Electorales, para convertirla en el instrumento legal de la polarización. Esperamos que usted haga de este propósito parte importante de su programa de gobierno y de su campaña electoral, lo cual debería ser complementado con el impulso de la no reelección y el financiamiento oficial de las campañas electorales.

(4) Considero a su candidatura como la mejor posicionada de todas las presentadas por la nueva oposición, sin detenerme a analizar ni mucho menos descalificar a ninguna de las inscritas. Ninguna ha caído en el absurdo chantaje de que participar es legitimar al régimen gobernante. Según esta peregrina idea, que los medios nacionales e internacionales han tratado de establecer como matriz de opinión, cuando se defiende a un preso político en tribunales venezolanos, se estaría legitimando a un Poder Judicial ilegal, ignorante, corrompido y al servicio del Ejecutivo, cuyas sentencias ya deberíamos conocer de ante mano, como se dice ya se saben las del CNE en las elecciones venideras. De acuerdo con esta lógica perversa, lo pertinente sería no defender a nadie en los tribunales y permitir que los jueces decidan, contra los injustamente acusados, sin ninguna limitación, y a estos dejarlos pudrir en las mazmorras del SEBIN o morir en cualquier cárcel venezolana.

(5) Siguiendo esta lógica del absurdo y de la manipulación, no deberíamos efectuar denuncias ante la Fiscalía General, ni exigir que la Defensoría del Pueblo cumpla con sus funciones, ni tampoco requerir del indolente y negligente Ministerio de Salud que asuma sus responsabilidades, pues el sólo hecho de dirigirnos a ellos ya nos hace reconocerlos y por lo tanto legitimarlos. Pareciera que las protestas y las quejas no tendremos dónde llevarlas, pues hacerlo ante ministros ilegítimos de un gobierno ilegítimo significaría casi un delito de lesa patria. Tendríamos que abandonar el país, irnos fuera, viajar a la Luna o a Marte, para que nuestra permanencia en aquí no sea tomada como una legitimación del gobierno de Maduro y de la Asamblea Nacional Constituyente. Es abrumador darse cuenta como las ideas y razonamientos más extraños, productos de laboratorios de la manipulación, se hacen presentes y se extienden en las poblaciones, afectando incluso a gente preparada y con cierto nivel intelectual.

(6) Por último, le he leído algunas referencias al rentismo petrolero, razón por la que pienso que su campaña y programa de gobierno deberían incorporar medidas claras, que nos lleven a realmente a superarlo y a no quedarnos en la denuncia, como le ha ocurrido a todos los gobiernos desde 1959. Venezuela debe usar su petróleo para desarrollar su industria petrolera aguas abajo y aguas arriba y de allí al desarrollo industrial total. Iniciar el desarrollo petroquímico y de producción de químicos orgánicos desde el inicio, destinando a esta tarea una proporción creciente del crudo producido, hasta alcanzar índices internacionales, es lo conducente para sustituir el rentismo y no caer en demagogia como hasta ahora ha sido.

No me queda sino agradecer su atención, despedirme cordialmente con esta carta abierta y desearle el mayor éxito posible. Atentamente, Luis Fuenmayor Toro.

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