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La muerte es la mejor arma de tortura

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La muerte es la mejor arma de tortura: Por José Luis Centeno S.- Nunca antes la muerte había infundido tanto temor en Venezuela, ni en tiempos de Independencia con José Tomás Boves, a la inseguridad y la violencia oficial ahora se suma la perversidad gubernamental como elemento determinante de la mengua de nuestra población por muertes prematuras o forzosas, inadmisibles desde la perspectiva de “un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia…”, es tanta la incidencia de la mortalidad que cualquier garantía o principio constitucional suena simplemente sin contenido ni alcance alguno.

La muerte del ex dirigente estudiantil Mauro Cayama por falta de medicamentos, como le ha ocurrido a tantos otros ciudadanos, que el General Vivas no pueda orinar, el destrozo de los testículos al Capitán Caguaripano, los maltratos infligidos al médico dueño del chalet donde ejecutaron a Oscar Pérez, los presos políticos y sus familiares amenazados de muerte por presos comunes en la Cárcel 26 de Julio, los enfermos desesperados protestando en las cercanías de Miraflores repelidos sin compasión, los niños condenados a muertes prematuras al igual que los enfermos renales, como resultado de jugar con la vida de los demás, son parte de una cotidianidad cuya reiteración revela una política luctuosa de tortura colectiva y el afán del régimen en negar tantas evidencias encierra en sí mismo su malignidad.

La muerte es la mejor arma de tortura contra un pueblo, especialmente si ansía la libertad, sus efectos son desbastadores, con ese método lúgubre desgarran la vida de cientos de venezolanos por falta de alimentos, medicamentos, seguridad, justicia y diálisis, así como también anulan el grado de conciencia necesario para salir de la crisis política, económica y humanitaria que vivimos. Hoy, cuando el caricaturista @FMPinilla equipara “Socialismo = Muerte”, refiriéndose a la inexistencia de insumos para diálisis en Venezuela, coincidiendo con Leonardo Padrón, para quien “El problema de la salud en Venezuela se está convirtiendo en el capítulo más cruel e inhumano de gobierno alguno en nuestra historia”, queda claro el delito de omisión de deberes públicos en la senda de la corrupción y el narcoterror.

Linda Loaiza pidió a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (@CorteIDH) declarar responsable al Estado venezolano por no cumplir las convenciones contra la tortura, un hecho incuestionable en esta era de “muertes estratégicas” ocasionadas por violadores de derechos humanos responsables del genocidio en pleno desarrollo a lo largo y ancho de Venezuela y del cual en la Mud son cómplices, un tema profundamente grave en el contexto de la búsqueda de salidas a la crisis político-institucional, económica y social que atraviesa el país y que se agravó en 2017, no obstante, las circunstancias hacen pensar que a tirios y troyanos les queda poco para que paguen por todas las torturas aberrantes y asesinatos contra nuestra gente.

Cualquier información, comentario, desahogo o sugerencia por la dirección electrónica  jolcesal@hotmail.com  – @jolcesal – @jolcesal

No deje de leer: Injerencias en Venezuela entre demócratas y tiranos

 

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Construir la solución política

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La decisión sobre Zapatero - acn
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Construir la solución política: Por Leopoldo Puchi.- La Asamblea Nacional ha aprobado una resolución en la que se manifiesta a favor de una solución política para abordar los problemas por los que atraviesa el país. Este camino de acción es distinto al de la espera o promoción de un levantamiento militar o de una intervención armada extranjera, visión estratégica que prevalecía hasta hace pocas semanas. Se trata de un viraje de gran importancia, que de ser asumido plenamente abriría, desde el campo de la oposición, las puertas para posibles acuerdos y entendimientos.

Como se sabe, toda solución política requiere de conversaciones que la hagan viable. Ya con anterioridad se habían realizado esfuerzos en esta dirección que no pudieron concretarse, aunque se había avanzado en el proceso de negociación de República Dominica. Por supuesto, los nuevos encuentros tendrán una dinámica propia y se realizarán en un nuevo contexto y hasta con nuevos voceros y facilitadores, pero se tomarán en cuenta los puntos ya tratados.

Ciertamente, en un momento se creó un clima en el que se pensó que efectivamente se materializarían acciones de fuerza, pero esa opción se ha ido desvaneciendo en la medida en que importantes factores de poder internacional se han demarcado de ella, aunque no haya sido descartada definitivamente. El jefe del Comando Sur de Estado Unidos, Kurt Tidd, sostuvo que “la solución a la crisis en Venezuela es diplomática”. Por su parte, la Unión Europea a través de Federica Mongheri expresó: “Creemos que solo puede haber una solución política democrática a la crisis”.

Es probable que haya sido a instancias de estos factores internacionales que la oposición venezolana ha dado pasos para retomar la vía de las conversaciones, pero ello no le resta valor a la decisión aprobada en la Asamblea Nacional. Por el momento, no es una decisión unánime, pero las más importantes organizaciones respaldaron la resolución. Todavía hay disconformidades, en particular de parte del sector que tiene como figura visible a María Corina Machado, pero es probable que se encuentren modalidades para su integración a la búsqueda de una solución política.

Ahora bien, las nuevas rondas de negociaciones no pueden ser concebidas como simple continuidad de las conversaciones que se habían realizado. Lo más conveniente sería redimensionar las negociaciones en una perspectiva diferente, menos coyuntural, que apunte hacia convenios de mediano y largo plazo.  De ser así, se tendrían que trabajar escenarios de convivencia y cohabitación en los que por todo un período histórico las fuerzas en pugna se asuman como pilares constitutivos del sistema y compartan posiciones de poder del Estado. Esto es mucho más que “justicia transicional”.

Esos convenios de cohabitación de largo plazo serían el sustento real para los acuerdos específicos sobre celebración de elecciones o designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral. Para evitar nuevos de torneos de diálogos sin conclusiones,  la clave está en el redimensionamiento de las negociaciones.

No deje de leer: El camino de la relegitimación de poderes

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