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Opinión

Fracasa en elecciones de Colombia dictadura comunista de Venezuela

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hambre - acn
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Fracasa en elecciones de Colombia dictadura comunista de Venezuela: Por Coromoto Álvarez.- La dictadura comunista de Venezuela fracasa en las elecciones parlamentarias recientes de Colombia, con advertencias muy claras contra el presidente Juan Manuel Santos y el debut de  la guerrilla socarrona.

La perseverante postura  del exmandatario Álvaro Uribe contra la tragedia del régimen de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, había obtenido un triunfo relativo en el  referendo sobre el proceso de paz que le brindó en bandeja de plata el Premio Nobel a Santos, con una mayoría que desaprobó los acuerdos que se cocinaron en La Habana, un menú que no satisfizo a los colombianos y que el Santo Padre del Vaticano quizá habría digerido equivocadamente cuando la mesa estaba servida con suculentos platos, cucharas y tenedores de plata por cuenta de la narco guerrilla y de los petro dólares del erario de la nación vecina, so pretexto de inclinar la balanza hacia Gustavo Petro, el gallo muerto frente a Iván Duque en los próximos comicios presidenciales de mayo, un claro síntoma del fracaso de la dictadura comunista en el proceso eleccionario.

Un primer aviso como en las corridas de toro sin la presencia de un diestro de la categoría de César Rincón o de César Girón, se escuchó en los palcos de sol y sombra con el pinchazo que los electores del Sí sufrieron ante la victoria del No en el referendo pacifista que permitiría la incorporación  de los terroristas de antaño a los cotejos electorales de su alumbramiento. Pero en esta segunda cita, se descartó en el diagnóstico del partero que en la cuna de Gabriel García Márquez naciera un hermano mellizo de Nicolás Maduro o de Raúl Castro.

El foro de Sao Paulo auspiciado por el tirano Fidel Castro para imponer la dictadura por los votos, lo que no lograron por las balas luego del exterminio de los cubanos barbudos cuando Augusto Pinochet derrocó a Salvador Allende en Chile, recién sufre otro descalabro con un triunfo de la derecha colombiana, satanizada mil veces por Hugo Chávez y Nicolás Maduro que sólo Álvaro Uribe supo ripostar con un liderazgo de mil cabezas.

La pretensión imperialista de Cuba, China, Corea del Norte y Rusia para extender sus áreas de influencias desde el sur del Río Grande hasta La Patagonia se apaga con  el volcán de Colombia, cuya erupción tampoco se propagó en la Isla Negra de Pablo Neruda con la asunción de Sebastián Piñera, a pesar del último paseíllo de la socialista derrotada Michelle Bachelet por los burladeros de La Habana.

El discurso fustigado de derechista con matices liberales que deriva de  antiguas alianzas en la nación hermana, prospera a la hora puntual del análisis reforzado con testimonios de millares de venezolanos que huyeron del sepulcro despidiendo a parturientas y niños desnutridos desde el vientre sin futuro en la patria del Libertador Simón Bolívar que hoy brilla como el Sol de Colombia.

El régimen opresor de Cuba que recién repatrió al ex presidente de Bolivia Jorge Quiroga y al ex mandatario colombiano Andrés Pastrana, sin duda es arrastrado por el péndulo de la historia.

ACN/C.A.

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Turno Final

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Alfonso Saer
Sentidas palabras del "Narrador" don Alfonso Saer.
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Me tomé el atrevimiento y sin su permiso, montar este sentido escrito de don Alfonso Saer.  Periodista que conoce las entrañas de Cardenales de Lara, porque lo vio nacer y este viernes desgraciadamente ver de cerca la partida inesperada, asesina y abusiva de Luis Valbuena y José Castillo.

“El Narrador” como se le conoce al insigne periodista deportivo plasmó en este artículo el sentir de la nación deportiva, de sus aficionados larenses, de un país entero que clama a cada segundo por justicia. Su hijo, Alfonso Saer Gómez la colgó vía Twitter:

  TURNO FINAL

Luis y José, jamás voy a olvidar sus dos apariciones de cierre.

La tuya, Castillo, fue de verdad en el epílogo del juego y de la vida. Transmití tu hit en el noveno tramo, cuando sin saberlo, marcabas un adiós a la Caracas que te idolatró. Fue una candente rolata, tan parecida a tu fogoso carácter. El tercer imparable del careo, sexto en dos fechas. Un emergente entró a correr. Te sacaban del juego por estrategia. El destino — creeremos en eso? — te excluiría del mundo terrenal horas más tarde en un suburbio acosado por la delincuencia que reparte odio y destrucción en el país.

Antes, Valbuena, narré la que cerró tu vigorosa estadística en nuestro beisbol. Ocurrió en el segundo inning, como siempre peleando el turno, cuentas elevadas, selección en el plato, dedicación. Leñazo a la derecha y tu celebración habitual en la inicial. Siempre conversaba con mi hijo y le aseveraba: “Si alguien puede llevarnos al campeonato ese es Valbuena”.

Mis piernas temblaron y el pulso se aceleró al bajar del bus y ver dos peloteros de la enseña roja tendidos, inertes, en el asfalto. Ya era madrugada y casi nadie circula por esas carreteras que antes eran de Dios y ahora son pertenencia del espíritu malo. Algunos gritaban los nombres de sus compañeros fallecidos. Todos, sin excepción, sollozaban. Ese instante, Luis y José, tardará en ser erradicado de esta mente que jamás presenció tal escena de incalificable dolor, con gente tan cercana.

Circulan por la memoria de tercera edad ráfagas de bonitos recuerdos, retozos vibrantes. Mi narración del hit 1000 de quien llamaban “el hacha”, y tantos jonrones — siete este año — del zurdo que estremecía los graderíos con sus tablazos ganadores. Cuando escriba el próximo lineup haré una pausa en los turnos del medio y me provocará colocar allí sus nombres, Luis y José. Alguien ocupará esas casillas, ley de vida, pero ustedes nos harán falta, mucha falta.

El alado larense está profundamente herido, pero nunca muerto. Que este dolor severo y agudo se transforme en vigor y decisión en aras de un título que Valbuena pretendió desde la fecha inaugural, y Castillo vino a refrendar con experiencia y aplomo.

Al escribir estas líneas la congoja ahoga mis sentimientos. Imposible evitar una lágrima espesa por cada uno, Luis y José. A ti, Carlos, sobreviviente, ánimo y fuerza. Por algo te protegieron.

Hoy más que nunca quiero que desde el fondo de mi garganta resuene la estremecedora frase “Cardenales campeón”.

Alfonso Saer

ACN/MAS

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