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Enérgicas protestas en Venezuela y Nicaragua

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Enérgicas protestas en Venezuela y Nicaragua: Por  Cora Páez de Topel.- No cesan las protestas en un país sometido a un régimen que no ofrece garantías de gobernabilidad ni de bienestar social y económico a una población cansada de los malos servicios públicos, del aumento de la inflación, la falta de efectivo, el pésimo sistema de transporte, agua y electricidad, sin medicinas ni seguridad personal ni jurídica.  Continúa el éxodo de los venezolanos hacia otros países que les ofrecen un porvenir más estable, lo que divide a las familias y ensombrece el futuro, sin que el gobierno muestre signos de rectificación.  Similar situación ocurre en el país vecino Nicaragua, en el que las protestas públicas para pedirle al presidente Daniel Ortega que convoque a  nuevas elecciones  han dejado cientos de muertos, heridos y  presos políticos.

En la Valencia que se preciaba de ser la ciudad industrial de Venezuela, desde los comienzos de la revolución socialista del s. XXI  ha  perdido un alto porcentaje de su capacidad instalada,  por lo que los empleados y obreros de  las empresas caucheras, Pirelli, Goodyear y Firestone protestan por mejores salarios, manifestando que esas compañías en el año 2018 están sobreviviendo,  porque  sólo han producido un 7% de su capacidad,  lo que ha hecho  que debido a la baja producción no les pagan lo suficiente.  Los trabajadores de Corpoelec convocan continuamente a paros escalonados del personal por los bajos salarios y la falta de dotación de piezas y repuestos para hacer las reparaciones eléctricas y poder mejorar el servicio.  En otra de las informaciones recogida  en días pasados, trabajadores de Abastos Bicentenario protestaron  en la Plaza Venezuela, Caracas,  por el cierre de 29 sucursales distribuidas en 14 estados en todo el país.  Son 4 mil trabajadores y aproximadamente 20 mil personas que dependen de los abastos.

Ciegos y sordos ante una realidad que está a la vista, cínicos en su obstinación de no  atender  los reclamos de la ciudadanía,  el canciller venezolano Jorge Arreaza asistió a la reciente celebración encabezada por Ortega para festejar el 39 aniversario de la revolución sandinista,  ofreciéndose a  “defender la soberanía de Nicaragua en nombre del pueblo bolivariano y a ofrendar la sangre de los caídos”.  Una gigante fotografía del extinto ex –presidente  Hugo Chávez al frente de las marchas sandinistas  logra verse a través de algunos de los canales de la televisión extranjera   La crisis en el país centroamericano se acentúa con la presencia de la  esposa de Daniel  Ortega, Rosario Murillo,  al frente de la vicepresidencia  y  Cilia Flores, conyugue de Nicolás Maduro, denominada “la primera combatiente de Venezuela” actualmente en la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente, mujeres que lejos de asesorar adecuadamente a sus maridos, los apoyan en el fraude continuado causante del descontento popular.  Ejemplar ha sido la conducta de la Iglesia Católica, en Venezuela y en Nicaragua, al respaldar  la Conferencia Episcopal  las exigencias de una población hastiada de la corrupción y el nepotismo.

Todas esas organizaciones que defienden los derechos humanos,  favoreciendo  la democracia y la libertad, tales como la  OEA, la ONU, Amnistía Internacional, Human Rights Watch, el Foro Penal y la comunidad internacional han expresado su rechazo a estas neo dictaduras que pretenden gobernar a su  antojo, sin  lograr hasta ahora que desalojen el poder, lo cual indica que la presión  popular en ambos países tiene que continuar.

Valencia,  1º. de Agosto del  2018.

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La doctorcita guerrera

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La doctorcita guerrera: Por Alejandrina Salas.- Con ocasión de cumplirse este 15 de enero un año de la muerte de Lisbeth Ramírez, en la denominada Masacre del Junquito, su familia nos hizo llegar un relato sobre su vida, que reproducimos a continuación en tributo a su memoria:

En la ciudad de San Cristóbal, en la Cruz Roja del estado Táchira en 1988, nace Lisbeth Andreina Ramírez Mantilla, la menor de 5 hermanos, al nacer pesó 2,400 Kg. Durante su infancia fue una niña muy cariñosa, tranquila y ordenada, además muy inteligente, al crecer comienza su inquietud de ayudar, así no supiera ayudaba mucho a mi papá en quehaceres comunes de hombres, como a los 11 años lo ayudaba a cambiar el techo de la casa, con arreglos de electricidad y hasta en labores de construcción, para ella no había nada imposible, aprendió también a utilizar una vieja máquina de coser que mi mamá conserva aún, tenía muchas amistades pero sus mejores amigas eran Yusmery, Graciela y Geraldín.

Estudio la primaria en una escuela cercana a la casa materna en la que se crió, en un sector popular de San Cristóbal, el barrio San Sebastián, en la escuela Menca de Leoni, la secundaria también la estudia cerca, en el liceo Antonio Rómulo Costa, desde niña fue muy humilde y tranquila, para ella las cosas materiales siempre estaban de segundo plano, no era su prioridad, desde muy pequeña la ropa que no le quedaba la regalaba a quien la necesitaba, tenía algo muy bonito, todo lo reciclaba, a veces le decíamos que parecía una viejita guardando todo lo que los demás querían botar, ella decía: ¡Déjemelos ahí que algún día los voy a necesitar, no me boten nada! Y cuando menos pensábamos hacia bolsos con pantalones viejos o adornos para el baño, pintaba las piedras, todo lo quería hacer, lo que no sabía se lo inventaba, como nos reíamos.

Tenía un gato y dos perritos, el gato era especial para ella, se llamaba Firifiri, era siamés, era muy raro ese gato, la quería tanto que la celaba de todo el mundo y cuando no lo acariciaba la aruñaba, cuando Firifiri murió, ella lloró mucho. No le gustaba mucho salir a discotecas, le gustaba más compartir con la familia, su pariente favorito era “mi tío Martín”, así le decía. A pocos meses de graduarse de bachiller comienza a trabajar a las afueras del CICPC, alquilando teléfonos. Allí conoce a su único y gran amor, Jairo Lugo Ramos. Nunca le conocimos otro novio o enamorado. Jairo, un muchacho maracucho de nacimiento y estudiante de la Guardia Nacional de la escuela de Michelena, donde también estudiaba su hermano Abrahán Lugo Ramos.

Cuando sale del liceo ingresa a estudiar enfermería en el IUGC aquí en San Cristóbal, tenía mucha devoción por su carrera y la ponía en práctica siempre ayudando a los vecinos en urgencias de salud, muchos le decían la DOCTORCITA. Cuando se gradúa de enfermera se va a estudiar odontología en Maracaibo, donde vivía con la familia Lugo Ramos, de buenos valores, humildes y cristianos. Junto a ellos se acentúa más su inclinación de ayudar a las personas más necesitadas, cuando iba a visitar a mi mamá en vacaciones de la universidad o cuando podía, mientras no tuviera exámenes, le pedía a los vecinos y amigos ropa, juguetes y comida para llevarle a los niños de la Guajira, y en Navidad, junto a la familia y la iglesia a la que acudía, les llevaba una sonrisa a los niños.

Siempre tenía en su pensamiento a mis padres, los adoraba, cada vez que venía le demostraba cuanto los amaba, les decía: ¡mamá déjeme acostarme con ustedes en la cama como cuando era chiquita! Como era muy estudiosa lo aplicaba con sus sobrinos, ellos le huían porque los hacia llorar, cada vez que venía les revisaba los cuadernos y se los ponía al día, le gustaban muchos los niños y aunque no tuvo uno propio siempre pensaba en casarse con Jairo, tenían años comprado los anillos de matrimonio y decía que apenas terminara de estudiar si se iba a dedicar a tener su familia. Tenía un resabio, cuando salía de casa siempre se le olvidaba algo y se regresaba como cinco veces jajaja.

Su equipo favorito de béisbol era las águilas del Zulia, le gustaba escuchar mucha música pero su favorita era la música de Marcela Gandara, la colocaba mientras hacía oficios de casa, en estos últimos años siempre hablaba de cómo se estaba deteriorando las cosas en el país, el transporte, la falta de medicinas, de alimentos, allá en Maracaibo es más difícil conseguir todo siempre lo decía. En el 2017 ella se entera que nuestra hermana Shirley, una de las mayores es diagnosticada de cáncer de seno, eso fue muy fuerte para ella, siempre le ayudaba a buscar las medicinas y estaba pendiente de ella, en octubre de ese es operada y estuvo aquí en San Cristóbal ayudándola.

Fue cuando más hablaba de Venezuela, que le tocaba más fuerte la universidad porque llegaba tarde a algunas materias por la falta de transporte, explicaba que le tocaba caminar mucho para llegar y luego para regresar, que seguiría luchando hasta el final, que no quería irse de su país, pero si le tocaba quería terminar su carrera. El 23 de diciembre de 2017 llega al Táchira a pasar navidad con la familia, disfruto mucho, más de lo normal, sin saber que sería su última navidad aquí en la tierra.

De su embarazo no tenemos certeza, ella desde meses anteriores, como en julio, nos enteramos que no se cuidaba, pensábamos como familia que en cualquier momento saldría embarazada, si la vimos extraña en diciembre, más gordita, era muy delgada, pero dijo que era por el estrés del estudio. En diciembre tenía más barriguita, pero como ella era muy alta, pues si estaba embarazada no se le notaba. Nunca nos dijo si lo estaba. Le preguntábamos y lo que hacía era reírse y se escondía. Nosotros pensamos que sí lo estaba porque estaba diferente y el hermano de Jairo le dijo que ella si lo estaba, claro nos enteramos luego de su muerte.

Alejandrina Salas

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