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El CLAP colombiano

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Iván Duque - acn
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El Clap colombiano.

“Los verdaderos pobres que merecen compasión y socorro, sólo son los que por motivo de edad o de salud se encuentran imposibilitados para ganar el pan con el sudor de su rostro. Todos los demás están obligados a trabajar de una o de otra manera, y si no trabajan y tienen hambre, es por culpa suya.” Carlo Collodi

El Clap colombiano: Por Robert Alvarado.- Veraz…/Es bien sabido, la corrupción administrativa ha existido siempre en el gobierno de Venezuela, solo que en la actual administración se exacerbó. El gobierno de la quinta república hace gala de métodos por demás creativos en eso de meter mano a las arcas públicas. Para muchos, ha alcanzado nuevas dimensiones, a juzgar por la cantidad de dinero que se transa diariamente, especialmente en carros y viviendas de lujo, algo criticado hasta el cansancio por el Difunto Eterno (https://www.youtube.com/watch?v=jzBge0_JWJ8), es más, se quedó corto en sus apreciaciones.

Lo más terrible ha sido sacar provecho de recursos destinados a medicinas y alimentos, algo verdaderamente criminal, por perjudicar a miles de venezolanos cuyos valores nutricionales hoy día están por el suelo y por embolsillarse una plata que debería ir a parar en los estómagos de todos en este país. ¿Recuerdan PudreVal? Pues bien, es suficiente con eso para entender la magnitud de la calamidad que deja vacíos los platos de la gran mayoría de los hogares venezolanos, y todo ocurre bajo un manto de impunidad tan grotesco como las muertes por malnutrición, la búsqueda de comida en los basureros o ver desollar perros y gatos en las calles para matar el hambre.

En el sur de Guayana vi, no me lo contaron, como se ha incrementado el consumo de carne de caballo, y eso que por ahí hay cacería que juega garrote, pero cómo cazas si las municiones que se emplean para eso desparecieron del mercado. En las minas se habla de casos de antropofagia, de canibalismo, no me consta, pero sé que por esos lares cualquier cosa es posible. Mientras esto sucede, la caja del CLAP o la bolsa de comida se enseñorea como la única alternativa de una buena alimentación, apetecida incluso por quienes hasta hace poco eran acérrimos críticos de lo que llamaban política populista, realmente lo es solo que curtió el efecto de sumisión y control perseguido por el régimen, hasta el punto de no generar duda alguna en quienes saldrán a votar en cambote para no perder tan preciada dádiva.

Pensábamos que algo peor que eso era imposible, nos pelamos, un escándalo vuelve a golpearnos el estómago de la mano del presidente colombiano Juan Manuel Santos, (https://www.youtube.com/watch?v=ps3gz8sNv7w) que de frente y como los machitos preocupados en desterrar vestigios de corrupción en ellos se le plantó a su paisano Nicolás Maduro y le cantó una cuantas verdades de las cuales ya empiezan a decir es una treta para que pierda las elecciones, habrase visto, si ese es un fraude cantado como el que cantó con muy buena voz Santos y el director de la Policía colombiana que incautó unas cuatrocientas toneladas alimentos no actos para el consumo humano que se iban a importar para Venezuela y ser repartidos por Bernal y el mismo combo que entrompó a Cocha. Ahora recuerdo cuando una amiga me comentá haberle dado un vaso de leche a su chamo, de esa que viene en la caja Clap, y el muchachito tuvo como cinco días con malestar estomacal.

¡Por Dios! Esa misma comida ha de ser la que están repartiendo como locos estos días previos a la cita del 20M. ¡Qué barbaridad! Votos inducidos con comida no apta para el consumo humano, ni el mejor comediante podía concebir una sátira más cruenta, algo así como que si quieres otra oportunidad de que te de comida primero comete esta bazofia, en fin, con la urgencia que muchos tienen de alimentos y la presión que están ejerciendo para que vayan a votar, se lo comerán y ni cuenta se darán. Así estamos y así seguiremos si seguimos dudando y pensando que la toma de El Helicoide fue un show más del régimen.

Por todos lados escucho decir, esto no tiene nombre, no es justo que un pueblo se muera de hambre, aumente la desnutrición, la pobreza, las enfermedades, es un acto criminal y un genocidio por parte de los malandros que quieren seguir alimentándonos con comida no acta para el consumo humano. Pero también escucho y con mayor énfasis, incluso hoy viernes 18/05/2018, la dudas de muchos en ir o no a votar, de esos que se las dan de inteligentes y sabiondos, que siguen criticando la entregas de cajas y bolsas Clap, por contradicciones de gente como esa, que dice tener solución para todo pero no hace nada, que duda en tomar una decisión lógica como no ir a votar, la comida no apta para el consumo humano seguirá llegando y fortaleciendo el control social y político del régimen.

robertveraz@hotmail.com –  robertveraz@gmail.com – grsndz629@gmail.com (0414-071-6704)  en   www.robertveraz.galeon.com –  http://robertveraz.galeon.com/aficiones2595740.html    @robertveraz en twitter ¡Dios  bendiga a Venezuela!

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La extraña república de Subuso

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La extraña república de Subuso: Por Luis Fuenmayor Toro.- Alguien me decía que como le gustaría que Venezuela volviera a ser normal, mientras yo pensaba para mis adentros que, desde que tengo conciencia, nunca nuestro país ha sido completamente normal, lo que no significa que hoy, con el gobierno de Maduro, los límites del surrealismo, el absurdo, las contradicciones, la confusión, la manipulación, el engaño, hayan sido totalmente rebasados y por mucha distancia. Hoy el surrealismo es la norma y la normalidad es la excepción. Y esta máxima se aplica en primer lugar a la política, pero puede extenderse a todo lo demás.

Una píldora nada más de lo que digo, es la decisión del Gobierno de retirarle la inmunidad parlamentaria al diputado Requesens, lo cual hará a través de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Requesens es diputado de la inhabilitada por el Gobierno Asamblea Nacional (AN), razón por la cual su diputación está igualmente inhabilitada. Pero sus inhabilitadores han decidido despojarlo de una inmunidad, que no debería tener al estar inhabilitado. ¡Vaya coherencia! La AN, por su parte, exige la renuncia del Presidente a quien destituyó en una ocasión y acusó de abandono del cargo en otra, por lo que no existe como Primer Mandatario, pero hay que asegurarse pidiéndole que renuncie porque “de que vuelan, vuelan”.

Lo que vivimos actualmente en relación con el famoso atentado magnicida es para coger palco, pero sin saber si estamos en una comedia o una tragedia, aunque posiblemente estemos en el género mixto de tragicomedia, en la que el público asistente, los venezolanos de a pie, es quien paga los platos rotos. Y lo hace en una magnitud sin precedentes en las últimas seis décadas. Casi antes de producirse, ya el propio Maduro, al mejor estilo de Chávez, sabía quiénes eran los responsables: Juan Manuel Santos y Julio Borges, pues Requesens aparece después y no sabemos sus futuros acompañantes en esta lista gubernamental de sorpresas.

Los venezolanos, a fuerza de lecturas de Wikipedia y de consultas con amigos expertos en explosivos, muchos de ellos militares, los cuales no tenía idea de que fueran tan numerosos, han completado su técnico superior en la materia. Hoy sabemos más del C-4 que Padrino López, lo cual ya es decir mucho, pues el súper general, solamente con un vistazo que le dio a uno de los videos que por allí circula, supo inmediatamente que cada dron cargaba un kilo del explosivo. Ahora entiendo por qué no ha ocurrido la invasión gringa: deben estar muy temerosos ante las habilidades visuales de Padrino López para calcular cantidades, lo que nos da una ventaja estratégica gigantesca.

¡Imagínense! Padrino con unos binóculos sabrá cuántos aviones, cuántos misiles, cuántos paracaidistas caerán de los cielos; así como cuántos tanques y soldados penetrarán nuestras fronteras, las armas y municiones que traerán, los buques de guerra que amenazarán nuestras costas y puertos, de manera de tener listos a los valientes colectivos revolucionarios (pares venezolanos de los paramilitares colombianos), que destrozarán al enemigo en una guerra de X generación. Imagino a Valentín Santana exigiendo a sus muchachos que dejen, por ahora, de desvalijar al Instituto de Medicina Tropical de la UCV, actividad liberadora y justiciera en la que han puesto gran empeño, para enfrentar la invasión imperial. Pobre de nosotros y de país…

Un cierto número de los diputados de la AN, por su parte, y de los líderes de Primero Justicia, Vente Venezuela y Voluntad Popular, también saben, antes de realizar ninguna investigación, que el atentado es un “pote de humo” para distraer a la gente de la hiperinflación, las mega devaluaciones, la escasez hasta de efectivo, la ausencia de los servicios esenciales, la insalubridad, la miseria y la desesperanza. Al igual que Maduro poseen poderes ultra sensoriales: no hubo drones, fueron avioncitos de papel, la explosión fue de un tumbarrancho, Cilia se estaba riendo mientras cubrían a Maduro porque sabía que nada era cierto, aunque, digo yo, quizás fue porque las cubiertas le quedaban cortas y le dejaban los lados y la espalda descubierta; hasta se fijaron en el “paraguas blindado” que utilizaba para sí uno de los escoltas, más preocupado de él que del Presidente. ¡Todo un espectáculo!

Subuso, mientras tanto, a pesar de su optimismo y de ver siempre rosada la realidad, debió seguir pendiente de la pensión insuficiente, la medicina del hijo con fiebre, la diálisis del abuelo, el cáncer de mamá, el homicidio del tío que deja cinco huérfanos pequeños, la larga fila para comprar pan, la escasez de leche, la ausencia de busetas, el repuesto de la moto, el agua que tiene semanas que no llega, el apagón que le dañó la nevera, la basura que no recogen y nos tiene llenos de moscas, ratas y otros bichos. Pendiente de su triste vida, de su lamentable realidad, de lo increíble que parece que hayamos llegado a esto. ¿Y ésta es la mayor suma de felicidad posible que nos ofreció el comandante? Piensa con tristeza, pero no necesariamente con resignación.

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