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Delcy espera un dedazo de Maduro para no ceder la silla de Miraflores

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Delcy espera un dedazo de Maduro para no ceder la silla de Miraflores: Por Coromoto Álvarez. Desde la presidencia de la Asamblea Constituyente la polémica Delcy Rodríguez, capaz de trepar por una ventana si le cierran la puerta , espera un dedazo de Maduro para no ceder la silla de Miraflores y perpetuarse en el poder con el auxilio de la cúpula militar mientras Tibisay Lucena en gira por varios continentes busca con ansiedad nuevas herramientas para el acomodo y manejo de las maquinitas electorales.

Si se observa en el análisis más riguroso la ola discursiva en el mar de las aspiraciones de la hermana de Jorge Rodríguez, no es muy difícil descubrir que en su Arca de Noé la secta gobernante pretende no solo salvar su pellejo frente al rechazo de una población condenada al exterminio, secuela de la catástrofe humanitaria que padece, sino esconder en la banca complaciente más de trescientos cincuenta mil millones de dólares que desaparecieron del erario por arte de magia, con el tan cacareado socialismo del siglo XXI durante los últimos dieciocho años.

El antejuicio de mérito contra el presidente Maduro que inició el Tribunal Supremo de Justicia en el exilio y recién continuó la Asamblea Nacional legítima con la aprobación de ciento cinco diputados, aunque no tendría efectos inmediatos según estudiosos del tema, promueve en el tren oficialista la disputa entre viejos y nuevos compañeros de viaje que se inscriben en la lista de los sucesores, en caso de algún imprevisto que no vislumbran todavía la pitonisa de turno y Míster Popó.

Entre amigas de Delcy Rodríguez se corrió la bola, que no es de nieve, con la verborrea de siete comadres en un lavadero. –Lo que no supo hacer María Corina Machado en la acera de enfrente- dijo Aura de González- Delcy si lo puede hacer-.

El repique de campanas se escucha en la pradera. No hay oídos sordos para las especulaciones. Jorge, el hermanito de Delcy, discípulo aventajado de Edmundo Chirinos en la psquiatría y la ideología, no se cruza de brazos pero tampoco abre la boca en la hoguera.

Cualquier ciudadano que cumpla con los requisitos que exigen las leyes y la Constitución tiene derecho a desempeñar la primera magistratura. Delcy no es la excepción. Tanto más cuanto que ella dijo, si mal no recuerdo, su gobierno no entregará el poder. Entonces uno se pregunta: ¿ Qué busca Tibisay en Europa y Africa para adornar las maquinitas del Consejo Nacional Electoral?

En el juego de la dialéctica y lectura de la historia, los escenarios de la política no se le escapan a Maquiavelo a la hora de seleccionar el sainete privilegiado. Lo que no se sabe aún en la víspera del dedazo de Raúl Castro para que le sucedan en Cuba, es si a última hora alguien mete la cuchara por la primera combatiente, de cumplirse la presunción de Andrés Pastrana sobre el futuro de su paisano, sin dejar a un lado la roncadera de los aviones de Trump en Panamá.

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El que llena la barriga se olvida del que no come

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El que llena la barriga se olvida del que no come: Por Luis Fuenmayor Toro.- Es inaudito que hoy en Venezuela, quienes comen critiquen que quienes tienen hambre busquen cómo comer. Llaman a la gente a resistir, hablan de dignidad y fortaleza frente al régimen dictatorial, pero tienen el estómago lleno y sus necesidades satisfechas, por decir lo menos. Han vivido siempre de la renta petrolera, aunque no lo sepan o no quieran aceptarlo, pues ésta ha sido el exclusivo soporte de la vida nacional desde hace un siglo y no existe capital venezolano, ni grande ni pequeño, que no se haya hecho a la sombra de los negocios con el Estado. Quienes han gobernado han mantenido al pueblo, además de en la miseria, en la ignorancia, pues ésta no es producto del azar sino el resultado de un diseño social muy claro: dominarlo con la facilidad con la que lo han dominado. Cinco años promedio de educación formal teníamos en 1998, luego de 40 años de democracia representativa. Hoy, luego de 20 años adicionales de cacareo y robo revolucionario, la situación es similar aunque el gobierno se mienta a sí mismo.

Para quienes hacen política fuera de Venezuela, disfrutando de excelentes condiciones de vida, pues no han emigrado en la búsqueda de trabajo para sobrevivir, ni son como los exiliados políticos de Gómez y Pérez Jiménez, que subsistían con grandes esfuerzos y limitaciones, es extremadamente fácil proponer “salidas” que impliquen un mayor sufrimiento a los venezolanos, así como exigir “dignidad en la resistencia a la dictadura”. A quienes no comen, no tienen agua ni electricidad, caminan horas para trabajar por una remuneración miserable, sin medicinas para sus enfermos ni vacunas para sus hijos; en medio de la represión, del hostigamiento policial y las amenazas del hampa, es inhumano exigirles mayores sacrificios y que rechacen las ayudas gubernamentales con las que paliar sus infinitas necesidades.

Esas ayudas son iguales a las existentes en Venezuela desde 1958, para no ir más lejos. Al Plan de Emergencia de Larrazábal, luego del derrocamiento de Pérez Jiménez. Y para sólo referirnos al segundo gobierno de Caldera, diremos que tuvo 14 programas sociales: Programa de Alimentos Estratégicos (PROAL), Programa Alimentario Escolar (P.A.E.), de Multihogares y H.C.D., Alimentario Materno Infantil (PAMI), de Meriendas y Comedores (INN), de Dotación de Uniformes Escolares, de Capacitación y Empleo Joven, de Subsidio al Pasaje Estudiantil, de Subsidio Familiar, de Suministro de Medicamentos (SUMED), de Dotación de Ambulatorios, de Protección al Anciano, de Atención a los Pensionados y de Fortalecimiento Social.

No fue Chávez ni Maduro quienes inventaron las ayudas sociales, aunque griten que son los únicos que se han ocupado en Venezuela de los pobres y miserables. Es más, Chávez desmontó los programas sociales mencionados y dejó a la gente sin los mismos durante sus primeros 5 años. Esa es la verdad. Los retoma luego con el nombre de misiones obligado por el estancamiento político de su régimen y con un objetivo demagógico clientelar, que los anteriores programas no tenían. Tampoco es del Gobierno el dinero que se utiliza en los mismos. No es Maduro quien magnánimamente aprueba en cadena televisiva limosnas para los pobres, algo que nunca hicieron los jefes de Estado del siglo pasado. Pero allí está la maquinaria propagandística “socialista”, que más bien parece fascista, para inventar cualquier cantidad de absurdos e irrealidades.

Hoy, más del 85 por ciento de la gente es pobre. Los programas sociales deben ser extendidos a casi toda la población, y mucho más ante el paquetazo de ajustes neoliberales instrumentado por Maduro, que colocó a CAP a su izquierda. Es imprescindible la instrumentación de subsidios y quien administra los mismos decide que instrumento de control utilizará. Inaceptable y perversa es la condena hacia los pobres por utilizar el Carnet de la Patria, pues es una condición administrativa para recibir los subsidios directos que les corresponden y no son una dádiva de Maduro. Seguramente Julio Borges y otros no lo necesiten; ellos ganan en dólares y bastante y pueden pagar la gasolina de sus aviones. Pero dejen de exigirle a quienes no se han enriquecido a costillas de los demás, que no coman, que se trasladen a pie y que renuncien a lo que les corresponde.

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