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En defensa de la Fuerza Armada

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Jueza de Kamel Salame - acn
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Veraz…/En defensa de la Fuerza Armada: Por Robert Alvarado.- Una nación que continúa año tras año gastando más dinero en defensa militar que en programas sociales, se está acercando a la perdición espiritual. (Martin Luther King).

Me veo obligado a tomar parte en el polémico debate provocado por el llamado “ajuste lujoso” a la FANB, sector al que le han otorgado más recursos que al sector alimentación y educación, visto así serían valederas las críticas acérrimas que arrecian día tras día contra los militares y sus “nuevos sueldotes”; conociendo las urgencias económicas de militares con los que día a día convivo, de esos que dan a fechas como el 5 de Julio una significación especial, debo admitir contradicciones en ese debate, nada mejor para resaltarlas que palabras del Coronel (Ej-Ven) Manuel A. Ledezma Hernández, quien en comunicación dirigida a la Vicealmirante Érika Coromoto Vírgüez Oviedo, presidenta del IPSFA, de fecha 25 de Junio de 2018, aborda sabiamente la “Deficiente prestación de bienestar social y económico” dentro de la FANB, con un apartado categórico sobre las deficiencias de Seguros Horizonte, C.A., del cual me ocuparé en este artículo.

En opinión de Ledezma Hernández, “Este sí es, de verdad, un asunto escabroso, no por lo peligroso que pudiera ser, eso es lo de menos; es escabroso porque existen demasiados intereses personales y dinerario involucrados; es un terreno áspero, lleno de tropiezos que impiden la aceptación de que sus servicios sean los más adecuados y que las coberturas que ofrece estén alejadas de toda realidad en cuanto a los costos de los diferentes eventos de salud, funerarios y otras coberturas que debe satisfacer esta empresa de seguro, la cual es propiedad exclusiva del IPSFA y no de quienes administran ese Instituto de Previsión Social de la FAN”. No obstante, aclara que siendo el IPSFA dueño de Seguros Horizonte, C.A., no tiene ningún poder de decisión en esa corporación.

Invocando un convenio firmado el pasado 22 de junio del presente año por el “FASMIJ”, “Fondo Administrado de Salud para el Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz”, otorgando a los funcionarios policiales, activos, jubilados y familiares las siguientes coberturas: Hospitalización y cirugía Bs. 129.780.000,°°; maternidad Bs. 66.390.000,°°; servicios funerarios Bs. 54.330.000,°°, servicios odontología Bs. 6.030.000,°° y servicios de oftalmológica Bs. 6.030.000,°°; el oficial castrense apunta que las coberturas de Seguros Horizonte no parecen regirse por el Contrato Marco de la administración pública nacional, estadal y municipal, como la del “FASMIJ”, “¿acaso ese “Contrato Marco…” no está relacionado con la Convención Colectiva Marco Socialista de Trabajo de la Administración Pública Nacional que garantiza una serie de beneficios a todos los empleados públicos, o será que seguimos con la mala costumbre según la cual nosotros, los militares profesionales y por derivación los familiares sobrevivientes, somos “empleados públicos” para algunas determinadas condiciones y para otras no?”.

En tal sentido, Ledezma Hernández puntualizó: “Desconozco cuál es la cobertura de la póliza de Horizonte que ampara a usted; lo que sí puedo decirle cual es la que me tiene asignada: cobertura básica HCM Bs. 14.000.000,00; servicios funerarios (cobertura básica) Bs. 16.000.000,00; primas mensuales hospitalización cirugía y maternidad Bs. 5.900.043,00 y servicios funerarios Bs. 517.902,00”; y tomando como referente que “los ciudadanos policiales no pagan prima mensual por concepto de seguro”, analiza el pago de primas, que para las compañías de Seguro es un pago anual que podría ser financiado durante un determinado número de meses, salvo que Seguros Horizonte sea una compañía con características especiales y privilegios, como sugiere el hecho de que en su caso le hayan descontado “un exceso” mensual, pese a que el IPSFA no debe aplicar, para seguros Horizonte, descuentos mayores a los dozavos u otra cuota parte del financiamiento de la prima anual.

En este contexto, Ledezma Hernández propone “que ese porcentaje equivalente al 3,315 % sobre la totalidad de la remuneración mensual tiene que ser eliminado, y no me vengan con la manida excusa de que, por ser solidario, hay que descontar más cantidad al que más gana porque también es cierto que, aquél que más gana también tiene, cada vez, menos familiares amparados por ese seguro y, adicionalmente, está más viejo y gasta más en medicinas que otro asegurado que tiene más familiares que consumen seguro y gastan menos en medicinas.”

En relación a los montos de cobertura, basta un ejemplo del desfase con la realidad: “La cobertura brindada por la Fundación FASMIJ para los funcionarios policiales, sumando los conceptos hospitalización y cirugía más maternidad, alcanza la suma de ciento noventa y seis millones ciento setenta mil bolívares (Bs. 196.170.000), en tanto que Horizonte solo otorga una cobertura, por ambos eventos, por catorce millones de bolívares Bs. 14.000.000, anunciados recientemente con bombos y platillos.” Enfatizando, “Tenemos que estar claros y de acuerdo en que, ante los costos actuales y futuros de cualquier atención médica y si se trata de intervención quirúrgica de alto riesgo cuyo costo sobre pasa los miles de millones de bolívares actuales, cualesquiera de las coberturas resultan insignificantes.”

Siempre en línea con lo expuesto por el coronel Ledezma Hernández, “muchos de los que laboran en el Ministerio de la Defensa, en el IPSFA, en el seguro Horizonte y muchos militares profesionales que están fuera del servicio activo, dirán que existe un Fondo de Contingencia Médica administrado por el IPSFA, pero ¿ese fondo estará en la capacidad de cubrir un exceso equivalente a más de mil millones de bolívares, cantidad que debe pagar un paciente que se someta a la intervención de bypass coronario?, ¡lo dudo!… a menos que ese hipotético paciente militar tenga el grado de General o Almirante en Jefe o posea una fuerte “palanca” que le ayude a solventar esa situación. No se ofenda, esa es la realidad y evidencias existen, no en esa cuantía, pero sí existen.”

Según el oficial castrense, la otra burla mayúscula relacionada con el seguro son los reintegros; “ellos deben estar calculados en una tabla elaborada con base a los costos de mediados del siglo XX. El IPSFA tampoco escapa de esta realidad.” Eso sí, expresó una gran verdad: “no toda la responsabilidad recae en el IPSFA y en Seguros Horizonte, nosotros los afiliados y asegurados también tenemos una gran parte de esa responsabilidad. Nos limitamos a la queja, pero normalmente no hacemos el correspondiente reclamo por escrito… entonces, ¿cómo pretendemos que se corrijan tantas irregularidades que inciden en nuestra seguridad social y que nos afectan profundamente?”.

Para finalizar, Ledezma Hernández fue lapidario, “Tenemos que reclamar nuestros derechos y beneficios socioeconómicos, pero también tenemos que defenderlos y, sobre todo, protegerlos nosotros mismos y no esperar que salga un mesías o un caudillo para que lo haga por nosotros. Precisamente, por esa espera de “caudillos” y “mesías” es que sufrimos lo que hoy día estamos sufriendo, ¿hasta cuándo nos comportaremos así?”. En tanto que otro oficial, luego de leer la comunicación, me expresó: “El IORFAN, debe pronunciarse, ya que la gente piensa que los militares somos unos privilegiados, y no es así, en nuestra Institución también han existido y existen los enchufados.”

robertveraz@hotmail.com  – robertveraz@gmail.com –  grsndz629@gmail.com  – www.robertveraz.galeon.com  –  http://robertveraz.galeon.com/aficiones2595740.html @robertveraz  – Cel. 0414-071-6704  Hasta la próxima semana, ¡Dios  bendiga a Venezuela!

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Champán Oro

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Champán Oro: Por Josué D. Fernández.- Una señal del final que se acerca para cualquier cosa, es la comprobación de la ruptura gradual de la secuencia que traían, con aceleración acentuada, descubriendo a su vez el tesoro que se mantuvo oculto en principio.  A veces trágico, pruebas del aparente desenlace de  la calamidad que padece Venezuela encerraría la explotación a muerte, epidemias, violencia y represión militar en el llamado “Arco Minero del Orinoco”, en pos de riquezas al sur del estado Bolívar, tras décadas de tira y encoge con mineras canadienses, rusas y chinas, y añadidos de apetitosos yacimientos de coltán en esas trochas de exterminios. Lo demuestran igualmente los viajes sin regreso conocido de los lingotes de oro de las reservas del Banco Central,  y la fiebre generalizada de compra-venta de morocotas y prendas atesoradas debajo de colchones, e imposibles de exhibir ahora en las calles, por riesgos de perder la vida en asaltos armados a la vuelta de la esquina.

Los momentos culminantes del Arco Minero del Orinoco, en lo que va de 2018, registran en febrero pasado los asesinatos de 17 hombres y una mujer, durante un operativo atribuido al Ejército Nacional en la mina Cicapra de Guasipati, en el municipio Roscio del estado Bolívar. La prensa reportó el hecho como acción de la quincuagésima primera (51) Brigada de Infantería de Selva. El diputado Américo De Grazia, ha llevado cuenta de las sucesivas irregularidades en el lugar, las que también incluyen violaciones sexuales, deforestaciones a diestra y siniestra, e invasión de territorios  pertenecientes a los indígenas de la zona.

Un capítulo sangriento, adicional,  incluiría réplicas de lo que ocurre en República Democrática del Congo, donde la esclavitud, miseria y muerte de millones de personas, se asociaría a la explotación del “Coltán”, llamado asimismo el “oro azul”. Estudios del Ministerio del Poder Popular para las Industrias Básicas y Minería establecieron en 2010, que las riquezas venezolanas del tal “oro azul” estarían en el orden de los cien mil millones de dólares. Se trata de un compuesto de colombita y tantalita, de color negro o marrón muy oscuro, que se utiliza en microelectrónica, telecomunicaciones y en la industria aeroespacial. El periodista, escritor e inventor nacido en Santa Cruz de Tenerife, Alberto Vázquez-Figueroa, autor del libro “Coltán” publicado en 2010, afirma que “si el siglo XX ha sido el del petróleo, el siglo XXI es el del coltán. Quien posea el coltán dominará el mundo”.

Para refrescar la tarde, antes de que llegue el temido final advertido al principio, mejor es una pausa para escuchar “La Última Copa”, composición de J.A. Caruso e I. Canaro,  con el puertorriqueño Andy Montañez, y el grupo “Bellavista”, en versión en vivo del 2014.

Se escucha decir que de la última copa de champán, ni del oro,  tampoco quedaría nada para el final inevitable en el Banco Central de Venezuela (BCV), de donde se esfumó junto a los lingotes de las reservas, sacados al exterior con destinos de ida y vuelta desconocidos con exactitud, bajo la  mordaza del régimen a la prensa libre. No obstante, Javier Ignacio Mayorca, periodista y miembro del Observatorio Venezolano del Crimen Organizado, reveló en marzo de este año que del país salieron dos toneladas cien (2,1) de oro guardado en el BCV hacia Emiratos Árabes Unidos, dentro de cincuenta y siete (57) cajas, enviadas en un Airbus A6-RRJ desde el Aeropuerto Internacional de Maiquetía.

De otro lado, para Marzo de 2017, según la agencia “Reuters”, el oro que mantendría BCV en sus reservas internacionales se redujo en 14 por ciento en valor al cierre de 2017, de acuerdo con los estados financieros que difundió la propia entidad. El informe mostró una reducción de dieciséis (16) por ciento del volumen que posee en reserva, al pasar de unos seis (6) millones de onzas troy en 2016 a cinco millones doscientos (5,2) de onzas troy al finalizar 2017. En el período completo la cantidad de oro disminuyó treinta y un (31) por ciento. El BCV comenzó en 2014 a realizar canjes de su oro monetario para obtener liquidez con la que hacer frente a la aguda crisis económica, y ya habría dejado vencer al menos uno de esos contratos, según denunció un diputado opositor. Autoridades del BCV impulsan la tarea de invertir más en oro que extraen productores locales y para entonces tendrían adquiridas unas cuatro toneladas y media (4,5) de oro y diamantes en el país. La cifra representó casi la mitad del metal precioso que compró el instituto para todo el lapso. El gran misterio es saber a qué bolsillos o cuentas bancarias del extranjero están llegando los frutos del botín criollo.

En épocas anteriores, fue costumbre ir a Guayana para traer unos “cochanitos”, azabaches, peonías y pepas de zamuro montadas en oro, como gran riqueza popular. Con la competencia desleal de las autoridades que hasta el repele es de su exclusividad, en el estado Bolívar solo queda en recuerdos folclóricos la grandeza de “Guayana Es” a continuación, cantada por Carlos Baute, y la cual hasta nuevo aviso la tendremos como “Guayana fue”.

http://www.musictory.es/musica/Carlos+Baute/Guayana

Audio completo del suplemento “Experiencias Mayores”, en la voz del autor, Josué D. Fernández en:   https://youtu.be/G2FnA5fGh6Y

fernandez.josue@gmail.com – Nuevo tema para compartir catarsis con afectos cercanos… Riqueza venezolana de “oro azul” o coltán alcanzarían los cien mil millones de: dólares.  Un compuesto de colombita y tantalita, de color muy oscuro,  utilizado en microelectrónica, telecomunicaciones y en la industria aeroespacial.  http://comunicadorcorporativo.blogspot.com/2018/07/champan-oro.html.

No deje de leer:   Seniat y BCV iniciaron plan de formación sobre reconversión monetaria

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