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Carta a Nicolás: Cumplo 10 años con prohibición de salida del país

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Señor Presidente, le escribo de manera serena, pero muy honesta.

Tengo, varitas récords desde que usted y su antecesor llegarán al poder: seis detenciones, seis huelgas de hambre en búsqueda de mi libertad, expropiación de mi grupo económico , así como una prohibición de salida del país desde el año 2007.

Además de eso, señor Presidente, tengo mi pasaporte cancelado, así como la imposibilidad de tener cuentas en mi país.

Estoy, prohibido en mi patria.

La libertad de circulación, es un concepto de los derechos humanos por el cual toda persona tiene derecho a moverse libremente, ya sea dentro de un país o de un país a otro.

Dicho derecho, señor Presidente, está reconocido parcialmente en el artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, según el cual un ciudadano de un estado tiene la libertad de viajar y residir en cualquier parte del estado en el que a uno le plazca dentro de los límites de respeto a la libertad y los derechos de los demás, y a dejar ese estado y volver en cualquier momento.

Que este derecho se viole en la patria de Simón Bolívar, demuestra que ni se le conoce históricamente ni se le aprecia en su legado de libertad. Acciones como esas, que su Gobierno mantiene con un disidente, cuya afrenta es querer un país- porque esto no lo es- digno y lejos del hambre; es fascismo.

Mantenerme retenido, sin posibilidad de hacer vida política, y económica, nada significa para el país. Llevo diez años, con esta prohibición, y los problemas de este país siguen. Sigue la misma clase en el poder, aplastando a quien se alza en su contra; temiendo que vuelva a nacer Bolívar, lo plasman en un billete –el de menos valor– para que pase de mano en mano, para que todos creamos que lo tenemos; pero lo borran del derecho , lo borran de las paredes, de la música y; solo de vez en cuando, lo muestran como parte de una leyenda que pertenece al país que ya no somos.

Señor Presidente: Serenamente, tranquilamente, con la fuerza que atraviesa el espíritu de alguien que ha sido preso por su voluntad y de la ideología que usted representa, le pido que ejerza su mandato, el mismo que os ha dado el pueblo, para devolver al país la tranquilidad pública, pero sobre todo para cumplir la ley, que usted hace catecismo vacío.

Respetar la ley, es no cometer atrocidades como las que se han cometido conmigo y mis hijas, desde quitarnos la casa y dárselas a un ladrón sacerdote, -NUMA Molina, creo que se llama-, para vergüenza de la Iglesia, hasta prohibirme a mí, en este país que me vio nacer.

El país necesita cosas más importantes que la fuerza del Estado se use para impedirme a mí, salir, buscar apoyos para esta poderosa fuerza de Prociudadanos que levantamos.

Impida, más bien Señor, la violencia y el hambre que azota Venezuela. Queremos la defensa de la vida humana, que se pierde en las bocanadas de nuestros hermanos, que buscan pan en los basureros públicos de nuestra nación. Un espectáculo horrible.

En vez de esta fuerza ciega desatada, del odio, de la revancha, debe aprovechar usted su cargo, la capacidad que tiene para obrar, y usarlo para beneficio del progreso de Venezuela.

Señor Presidente: Nuestro país está enlutado, entristecido, y golpeado, y el grito mudo de nuestros corazones solo le reclama: ¡que nos trate a nosotros, a nuestras madres, a nuestras esposas, a nuestros hijos y a nuestros bienes, como quiere usted que lo traten!

Todo depende ahora de usted Caracas 02 de diciembre de 2017.

Leocenis García

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¿Latinos flemáticos?

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latinos flematicos - acn
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¿Latinos flemáticos?: Por Josué D. Fernández.- Muy atrás quedó la hora de hombres, y de muchas mujeres, latinoamericanos por excelencia, que sirvieron de patrón para identificar la vorágine a principios del siglo XX, entendida como la “pasión desenfrenada” según la cartilla regidora de la lengua española. Claramente, todo lo opuesto al ser flemático e imperturbable.

La actriz mexicana María Félix encarnaría a una de esas indomables mujeres, hace 75 años, en la película Doña Bárbara.  Testimonios clave de la vorágine también perdurarían en las obras del colombiano José Eustasio Rivera (1889-1928), “La Vorágine” de 1924; Doña Bárbara (1929), del venezolano Rómulo Gallegos (1884-1969), y Don Segundo Sombra (1929), del argentino Ricardo Güiraldes (1886-1927).  De la que sería temeraria y típica estirpe, de los últimos sobrevivientes de ficción se nombrarían a Justo Brito y Juan Tabares, “dos hombres de pelo en pecho como no pare otra madre”, quienes merecerían el repudio de Hugo Chávez acusados de “drogados,  borrachos, de machismo…”. Quizás una, de las últimas frases chavistas, para decir lo opuesto a lo que rondaba su cabeza, y a seis meses de su muerte, tal vez en busca de redención fuera de tiempo.

El tema del “hombre nuevo”, gastado cliché de las revoluciones comunistas,  término del que se desprendieron días atrás en la Constitución Cubana, pero destinada de manera invariable al control social, vendría al caso con la censura a Justo Brito y Juan Tabares, porque revelaría la promoción oficial abierta y descarada de la requerida sumisión del pueblo, forzada condición flemática conveniente al régimen, para imponer la esclavitud Siglo XXI.

Ampliaciones de los lamentables estragos se conocieron esta semana en el  Índice Global de Esclavitud 2018, de la Walk Free Foundation de Australia, donde se define la esclavitud como una “situación de explotación a la que una persona no puede negarse debido a amenazas, violencia, coerción, abuso de poder o engaño”.

En el “Índice Global de Esclavitud 2018 se cuenta que  174.000 personas sufren esa situación en territorio venezolano con una tasa de 5,6 por cada 1.000 habitantes. Proporción similar a la de Haití, donde unas 59.000 personas serían víctimas de dicho flagelo. A las incidencias de esclavitud moderna, también se suman República Dominicana, Cuba y Honduras, a pesar de que sus números no alcanzan las cifras de Venezuela”.

Ahora habría que decirle adiós al mito de  Justo Brito y Juan Tabares, o de Florentino que no se amilanó ni con el propio diablo, aunque ellos cobrarían supuestamente vida temporal con la explosión popular o sacudón conocido con el nombre de “caracazo”, del 27 de febrero al 8 de marzo de 1989. Sin muchos respiros en las condiciones peores de la actualidad, va en son nostálgico el poema de los dos personajes de pelo en pecho, como se le escuchó al “Tricolor de Venezuela”, Víctor Morillo,  fallecido en 2016. De la increíble e inducida “flema latina”, siguen comentarios luego…

Lo cierto es que por selección natural, exterminios de clases, o disuasión a la fuerza desde distintos flancos, por cansancio o vejez, resulta evidente la aniquilación de los seres dispuestos a jugarse la vida por desaires o percibidas ofensas, en el país gobernado por Nicolás Maduro que no solo se destaca por ser la nación con la inflación más alta del mundo y los salarios más bajos de la región, sino igualmente por ser uno de los que mantiene en vigencia la esclavitud.

Parece que una emergente corriente de latinos flemáticos anti natura se habría instalado en el territorio bolivariano, donde se hace visible la tolerancia e imperturbabilidad por la falta continuada de luz, de servicios telefónicos y de conexiones a Internet por robos de cables e incapacidad para detener actos de vandalismo, y a lo que hay que añadir la proliferación de moscas y demás transmisores de enfermedades en las calles que sufren por semanas el abandono de la basura urbana sin recolección, y se agravan epidemias por falta de medicinas y alimentación deficitaria.  Los latinos flemáticos sí tendrían a su cargo a otros gobiernos de la zona, entre ellos Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Uruguay en veremos, y el añadido reciente de México, quienes prefieren lavarse las manos ante la tremenda crisis humanitaria que envuelve a Venezuela.

De década anterior a la del furor de la película Doña Barbara, en Europa se escuchaba “No hay novedad”, en España en respuesta a la señora Baronesa; y en Francia a la “Tout va trés bien Mme. la Marquise”, reproducida de seguida en versión española de la radio orquesta Topolino. Chao.

Audio completo del suplemento “Experiencias Mayores”, en la voz del autor, Josué D. Fernández –  https://youtu.be/_ioTOlf-mVw

El artículo adosado forma parte de “Experiencias Mayores”, encartado del programa “Estamos en el Aire”, a las 4:30 de la tarde, cada sábado. Breve espacio editorial ligero, canal de catarsis del desconcierto de su autor, con música a propósito del asunto que trata, entrevista y  gotas de humor.  Por http://www.radiorumbos670am.com.ve/, en cuya discusión los interesados pueden tomar parte por los teléfonos +58 212 284.04.94 y 285.27.35, o mediante mensajes directos por Twitter, a Josué Fernández, @jodofeal, por canal personal de YouTube, o aquí en  www.comunicadorcorporativo.blogspot.com

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