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Carta abierta a Luisa Ortega Díaz

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Carta a Luisa Ortega Díaz: Por José Luis Centeno S. – Sra. Luisa Ortega Díaz, El pasado 2 de mayo, usted manifestó su propósito de “procesar a través de la justicia internacional a los jueces y fiscales que se están prestando para la persecución política en #Venezuela”. Este anuncio acrecienta las dudas sobre el ejercicio, desde un exilio dorado, de la acción penal, aplicada de modo quirúrgico a esbirros supuestamente inexistentes con anterioridad al mes de agosto de 2017, haciendo difícil digerir su “lucha por Venezuela”, por implicar el riesgo de aceptar, lo cual pareciera ser su única intención, que en Venezuela los abusos del Ministerio Público sólo serían imputables a la gestión de quien dirige la institución que usted abandonó al huir.

Como quiera que esos “jueces y fiscales” merezcan que recaiga sobre ellos todo el peso de la Ley, al señalarlos, usted revive extravíos igual de reprochables en su persona. A finales de junio de 2015, siendo Fiscal General, negó, ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, “los malos tratos sufridos por la juez Afiuni”, los hechos demostrativos de lo contrario, según su opinión, eran “verdades subjetivas, muchas de ellas falsedades o sustentadas en información no válida”, y usó documentos falsos para afianzar ese sentir. Le aclararon, ese “comportamiento no es consistente con el cargo de fiscal general ni con las normas de la ONU”, por ello acusó al Comité de “ser un tribunal” y mandó al “señor Ben Achour” a cerrar la boca.

El porque de la carta

Usted, Luisa, en esa oportunidad, como en tantas otras, abiertamente avaló al gobierno y a los autores materiales de las torturas y violación sexual que sufrió en prisión María Lourdes Afiuni. ¡Qué ironía! En Septiembre de 2017 divulgó su intención de acusar a fiscales del Ministerio Publico ante la justicia internacional “por enjuiciar a personas con pruebas y documentos falsos”. Para los incautos esto sería algo nuevo, por referirse a fiscales de la actual gestión de Tarek William Saab como Fiscal General. Nada que ver con Narda Sanabria, Franklin Nieves, Susana Barreiros, Jesús José Capote, Jimmy Goite, Samuel Lara Acuña, ni con usted misma, como Fiscal asignada al caso del Comisario Simonovis y los Policías Metropolitanos.

El 2 de mayo, con importantes tareas inconclusas, le añadió mayor sensacionalismo a la tentativa antes referida, proyectando “procesar a través de la justicia internacional a los jueces y fiscales que se están prestando para la persecución política en #Venezuela”, recalcando, “Deberán asumir su responsabilidad por autorizar procedimientos arbitrarios violatorios de los DDHH”. Desde esta perspectiva, esto debemos entenderlo sin visualizar la dimensión alto conocida de aberraciones propias de su gestión al frente de la vindicta pública, así lo sugieren sus actuaciones, dirigidas exclusivamente a jueces y fiscales del ciclo generado por usted al huir del país. En consecuencia, se avizora un “antes” y un “después”, fieles a la consigna de sumar y no restar, ese “antes” no contaría, sólo el “después” importa, a los fines de justificar su faceta justiciera.

Decidió borrar el “antes”

Definitivamente, usted está decidida a borrar el “antes”, pero incurre en contradicciones pueriles. El 2 de febrero de este año aseguró, “El gobierno tiene años tratando de reformar leyes penales para avalar arbitrariedades como la cometida esta madrugada contra @EAristeguieta. Desde mi posición siempre frené esas pretensiones inconstitucionales que hoy retoman al tener secuestrado al Ministerio Público”, enfatizando, “Esa es la nueva línea de los que asaltaron la institución, silenciar y ocultar la violación de DDHH”. Vale recordar su comportamiento ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU en junio de 2015, quedando en evidencia la magnitud de su cinismo, proporcional a la red de corrupción judicial que fraguó con su marido, Germán Ferrer.

Tomando en consideración estos escenarios, sería descabellado darle un voto de confianza, como me han pedido grandes amigos, algunos de ellos colaboradores suyos, por cuanto sus actuaciones trasmiten un peligroso mensaje, mostrando que tanto la ley como el sistema judicial le están fallando cruelmente a la víctimas de violación de derechos humanos, excluyendo a quienes, por órdenes suyas, fueron vilmente expuestos al escarnio público al tiempo que los privaban de libertad y sometían a procesos penales sin garantías ni derechos constitucionales y legales, la mayoría de ellos sufriendo aún los rigores carcelarios, enfermos y sin posibilidades de recuperar su libertad con este régimen.

Reconocimiento del fallo

“Fallé en no decir muchas cosas a tiempo”, es una de las mejores frases que le he escuchado señora Luisa, pero tengo la impresión de que ese enunciado sigue siendo el reflejo de sus contradicciones, porque el contenido es válido, “pero la autora es una renegada del ejército nazi promoviendo el juicio de Núremberg”; no obstante, espero que tenga éxitos y que los venezolanos encontremos una salida para restablecer la democracia con el enjuiciamiento de Maduro, un proceso de carácter penal que debe ser atendido por usted sin distracciones que rayan en lo absurdo por la carga de contradicciones que acentúan un hecho grave: estamos sin estado de derecho y estando usted en su Despacho de Parque Carabobo era igual.

A  @lortegadiaz  de parte de (@jolcesal)

Saludos Cordiales – jolcesal@hotmail.com o por mi cuenta en Twitter @jolcesal

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Cuentos chinos’18

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Cuentos chinos ’18: Por Josué Fernández.- Antes como ahora, la mucha o poca verdad que pueda encerrar una noticia o cualquier otro relato, se dirime entre la identidad de quien la dice o escribe, y lo que se le pudiera creer a tal persona; y en el fondo mismo de lo que se cuenta, que se evaluarían por separado. En estos tiempos de aldea global el lío armado si llegara a desbordarse tendría la etiqueta de “fake news”, o de los audiovisuales “deep fake” en cada episodio, y se le atribuiría una alta dosis de falsedad, sin definir claramente si fuera por falta de credibilidad del autor, o del contenido, o de ambos, para terminar flotando en la incertidumbre, el desconcierto, y sin saber a cabalidad la gente común en qué lado están los malhechores, y dónde están los héroes. Esa duda casi siempre se resuelve a la fuerza, por imposiciones de los que tienen el poder y sus beneficios, según el caso del castro-comunismo anclado en Venezuela, que operaría bajo la consigna de que “la letra con sangre entra”, usual en toda dictadura.

Para evitar el romperse la cabeza descifrando neologismos o anglicismos como el de “fake news” o “deep fake”, vale recordar uno de los términos predecesores, con larga tradición además, el de “cuentos chinos”, que derivaría de circunstancias particulares del comerciante Marco Polo, radicado originalmente en Venecia. Marco Polo se iría a vivir en el Imperio Chino por 20 años, en el s. XIII, y al regreso de Asia quizás altamente impresionado, echaría sus cuentos, increíbles para muchos,  y que recogería Rustichello de Pisa en “El libro de las maravillas”.  Otra versión del origen de “cuentos chinos”, se localizaría en la estafa de traficantes de esclavos salidos de España, en el s. XIX, que ensayaron la recluta en Asia, por inconvenientes puntuales en África, mediante contratos escritos en idioma español que evidenciaban la mentira de ofertas ventajosas, hechas verbalmente de casa y comida, en la isla caribeña, pero que no entendían en el papel por desconocimiento de ese lenguaje.

De lo expresado hasta ahora lo único sobresaliente en tan espesa neblina sería que la verdad absoluta, la indiscutible, resulta bastante esquiva a los ojos y oídos normales, a menos que se cuente con el auxilio de un polígrafo, o detector de mentiras. Son bastante viejas las menciones a la “verdad que duele y a la mentira que mata”, o a la “verdad a medias, mentira incompleta”, a “la dulce mentira y la verdad amarga”,  “la verdad es amarga pero se traga” que están en el fondo de la canción “Verdad Amarga” de la pianista y compositora mejicana Consuelo Velásquez, interpretada a continuación por Virginia López, nacida en Nueva York de ascendencia puertorriqueña, quien cumplirá 90 años el venidero 29 de noviembre.

Una verdad amarga, montada sobre un “cuento chino”, fue la que debió tragar esta semana el ex-presidente de Uruguay, Pepe Mujica, cuando fue ridiculizado por su camarada Maduro en la defensa voluntaria que le había hecho para quitarle culpa de la terrible situación que atraviesa Venezuela, mientras el segundo se jactaba frente a los comunistas del universo del festín, de “una sola vez en la vida, ¿verdad?” de llenar el estómago de carne  con la guía del famoso cocinero  Salt Bae, en Turquía; y cerrar la velada con bocanadas de un tabaco habano extraído de cofre personalizado con su nombre.

De otro lado, en la categoría de  “cuentos chinos”,  tal vez del mismo estilo de los de Marco Polo mencionados antes, se incluirían supuestos embustes sobre ventajas para el país latinoamericano de los 28 acuerdos firmados entre China y Venezuela. Para la economista Oly Millán, quien sustituyó  en 2006 a Elías Jaua como cabeza del ministerio del poder popular para la economía popular, “el préstamo de 5 millardos de dólares que el gobierno asegura obtuvo de China no resolverá la crisis económica venezolana”. “Ese dinero fresco, que dudo consiguió el gobierno, no alcanza ni siquiera para pagar el servicio de la deuda externa (capital e intereses) de este año, por unos 7 millardos de dólares” −sostuvo−, en nota de Ana Díaz difundida por el diario “El Nacional”.

La ex ministra, junto a destacados especialistas vigilantes del régimen, también apuntó que el apoyo político y económico chino al gobierno “no es gratis: a cambio se comprometen recursos minerales del país como el petróleo, de cuya producción China se lleva volúmenes importantes en cobro de la deuda contraída por Venezuela”. Desde unos 18 años atrás, gran número de los habitantes en el propio norte de Suramérica padecerían de parálisis y sordera, inutilizados para comprender al chileno Beto Cuevas, cuando insiste en “no quiero más mentir” en el tema paradójico “La mentira”, popularizado por el grupo “La ley”.

William Moulton Marston, (1893-1947) doctor en Psicología de la Universidad de Harvard en 1921,”obsesionado con la verdad y con destapar los secretos de la gente”, fue el inventor del detector de mentiras, y también el creador de “Wonder woman”, la “Mujer maravilla”.

Ensayo audiovisual para público de pregrado, disponible en la voz del autor, en colección de Josué D. Fernández, con temas musicales editados, más cortos, al pinchar en:

El artículo adosado forma parte de “Experiencias Mayores”, encartado del programa “Estamos en el Aire”, a las 4:30 de la tarde, cada sábado. Breve espacio editorial ligero, canal de catarsis del desconcierto de su autor, con música a propósito del asunto que trata, entrevista y  gotas de humor.  Por http://www.radiorumbos670am.com.ve/, en cuya discusión los interesados pueden tomar parte por los teléfonos +58 212 284.04.94 y 285.27.35, o mediante mensajes directos por Twitter, a Josué Fernández, @jodofeal, por canal personal de YouTube, o aquí en  www.comunicadorcorporativo.blogspot.com

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