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Asesinos en serie Latinoamericanos: ¡Conócelos!
Los asesinos en serie Latinoamericanos: Latino américa también tiene sus “monstruos”, como Charles Manson, es uno de los asesinos seriales más conocidos del mundo. Su reciente fallecimiento, el 20 de noviembre del 2017, trajo de vuelta las conversaciones acerca este tipo de sujetos.
Muchos revivieron el temor hacia estos criminales al verlos recreados en la nueva serie de Netflix, “Mindhunter”, de David Fincher, y que relata las entrevistas que realiza un policía del FBI a los más brutales homicidas, todo ambientado en la década de los 60s.
Pero, ¿sabías que Latinoamérica también ha sido escenario de aterradoras fechorías de asesinos seriales? Te presentaremos, por si no sabías de ellos, a un venezolano, un colombiano, dos argentinos, dos uruguayos, y un chileno.
¡Conócelos!

- José Dorángel Vargas Gómez, “El Comegente”
Venezuela quedó en shock cuando en 1999 se descubrió que un esquizofrénico mató a más de 40 personas y ¡luego se las comió! “El Comegente” está ahora tras las rejas en una prisión de la que no se sabe nada. El “Hannibal Lecter” Venezolano confesó que prefería la carne de los hombres que la de las mujeres.

- Luis Alfredo Garavito, “La Bestia”
Las víctimas de “La Bestia” sufrieron horrores al caer en manos de este hombre, un Colombiano que mató a más de 100 personas.

- Carlos Eduardo Robledo Puch, “El Ángel Negro”
En 1972, Argentina vivió al vilo por los homicidios cometidos por “El Ángel Negro”, un chico de 20 años cuya apariencia era tan agraciada que le valió el apodo. No obstante, cada vez que se metía a casas o negocios a robar, el joven asesinaba a sangre fría a quien se encontrara en su camino. La cifra de víctimas que manejaron las autoridades fue de 11.

- “Los Ángeles de la Muerte”
La historia de estos Uruguayos parece sacada de una serie de televisión. Juan Acevedo y Marcelo Pereira fueron enfermeros que mataban a los pacientes del hospital en el que trabajaban. Inyectaban aire en las venas o morfina hasta quitarles la vida a quienes acudían a ellos para curarse. Un dato loco: Uno de ellos se creía Dios.

- Jaime Benjamín Cárdenas Pardo, “El Asesino de Sucre”
El Boliviano sembró el terror en su país cuando asesinó a mujeres y hombres que conseguía en su camino. Confesó haberle quitado la vida a 30 personas.

- Florencio Fernández, “El Vampiro Argentino”
Ok. Prepárense para esta escalofriante historia. En la década de los 60s, el Argentino Florencio mató a 15 mujeres succionándoles la yugular porque se creía un vampiro.

- Julio Pérez Silva, “El Psicópata de Alto Hospicio”
Entre 1998 y el 2001, el Chileno mató a 15 mujeres. Era taxista y por medio de servicios de viajes gratuitos, engañaba a sus víctimas, las violaba y asesinaba con golpes en la cabeza. Luego lanzaba los cadáveres en terrenos abandonados.
ACN/Stories HB
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La utilidad real de los microcréditos frente a la cuesta de la vuelta al colegio
Cuando julio empieza a acabarse miles de familias venezolanas en España sienten la misma presión: uniformes, zapatos, útiles, mensualidades. En 2026 esa cuesta se ha vuelto todavía más empinada.
Qué está pasando este año con los gastos escolares
El costo de una lista escolar completa sigue subiendo por encima de los ingresos promedio de buena parte de las familias. Entre uniformes, calzado, mochilas y material didáctico, muchos padres terminan necesitando una suma que no tienen disponible de una sola vez. Ahí es donde entran los microcréditos: montos pequeños, plazos cortos y desembolsos rápidos, pensados justamente para necesidades puntuales como esta.
Cómo funcionan los microcréditos pensados para la vuelta al colegio
A diferencia de un préstamo bancario tradicional, el microcrédito no exige un historial extenso ni garantías complicadas. Muchas fintech y bancos comunales han diseñado productos específicos para este momento del año, con montos que van desde lo justo para un par de zapatos hasta lo necesario para cubrir toda la lista. El desembolso suele ser en cuestión de horas, y el pago se organiza en cuotas cortas, generalmente de cuatro a ocho semanas.
La utilidad depende del uso que se le dé
El problema aparece cuando se convierte en una costumbre, es decir, cuando cada temporada escolar termina resolviéndose a base de deuda porque el presupuesto familiar nunca logra recuperarse del año anterior. En ese escenario, la utilidad del microcrédito se diluye y el beneficio de corto plazo puede convertirse en una carga repetida.
Antes de solicitar uno, conviene hacer números
Lo más sano es comparar el costo total del microcrédito, incluyendo intereses y comisiones, contra el costo de esperar o de buscar alternativas como ropa de segunda mano en buen estado, compras compartidas entre familias o programas de donación de uniformes que varias alcaldías y fundaciones han impulsado este año. Si después de esa comparación el microcrédito sigue siendo la opción más razonable, entonces sí cumple su función.
Una herramienta, no una solución mágica
Los microcréditos pueden ser una utilidad real cuando se usan con cabeza fría, plazos claros y un propósito específico. Lo importante es que la familia mantenga el control de la deuda y no al revés.
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