Artículo @SandyAveledo y @LuisGalloG “El año que vivimos en peligro”

Artículo @SandyAveledo y @LuisGalloG “El año que vivimos en peligro”

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El año 2016 finalizó con la inflación más alta que se recuerde en la historia contemporánea de Venezuela, estimada por los especialistas en un 700%. Pero el 2016 fue también un año peligroso, con miles de homicidios que ubicaron a varias ciudades venezolanas entre las más inseguras del planeta. Fue un año difícil, de permanente conflicto político, en el que un gobierno debilitado y una oposición sin rumbo se sentaron en una mesa de diálogo que todavía no ha producido los resultados esperados más allá de la liberación de algunos presos políticos y la firma de un acuerdo de convivencia y paz que ni el gobierno del presidente Nicolás Maduro ni la Mesa de la Unidad Democrática han cumplido. Y el 2017 no podría haber comenzado de peor manera. La MUD ha anunciado que no asistirá al diálogo pautado para el 13 de Enero y en la Asamblea Nacional, los diputados de la oposición han declarado, invocando el artículo 233 de la Constitución, que el presidente ha abandonado el cargo a la vez que han llamado a tomar nuevamente las calles, cosa que podría desencadenar hechos de violencia. Maduro, por su parte, ha asumido una línea de confrontación,  designando como ministros a partidarios de línea dura y como vicepresidente a Tareck El Aissami, uno de los más radicales revolucionarios de las filas del gobierno, quien encabezará, junto a Diosdado Cabello y varios militares, entre ellos el Ministro del Poder Popular para la Defensa, Vladimir Padrino López, un Comando Anti Golpe que es para algunos entendidos sinónimo de represión. Todo parece indicar que el 2017 será otro año en el que viviremos peligrosamente.

ELLA DICE…

El presidente Nicolás Maduro anunció un 50 por ciento de aumento al salario mínimo  que quedará en 40.638 bolívares a partir del primero de Enero y se espera el incremento del bono de alimentación que será dado a conocer con la nueva unidad tributaria. Esta medida dispara la inflación, trae más desempleo y cierre de empresas y mientras los venezolanos vivimos un 2016 difícil, peligroso y oscuro, la Asamblea Nacional abre el 2017 eligiendo nueva junta directiva, acordando el abandono del cargo del presidente Maduro con un total de 106 sufragios a favor, y solicitando elecciones y haciendo un llamado a la calle que espero no se traduzca en hechos de violencia.

Según el diputado Juan Pablo Guanipa, sobran las razones para declarar el abandono del cargo; miles de niños están desnutridos, los abuelos se mueren por  escasez de medicinas, los enfermos de cáncer no consiguen sus tratamientos y la inseguridad, la escasez y la inflación hacen estragos en el país.

El artículo 233 de la Constitución Nacional destaca claramente la facultad del Parlamento para establecer el abandono del cargo del presidente, situación que será rechazada por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que se encuentra totalmente politizado.

Venezuela con la inflación más alta del mundo y una crisis económica y social sin precedentes no puede seguir gobernada de esta manera y es que hasta el Referéndum Revocatorio fue sepultado por la viveza del ejecutivo o la ineficacia de la oposición. Esta permanente lucha entre la Asamblea Nacional  y el TSJ, hace pensar que esta declaratoria del abandono del cargo del presidente Maduro no producirá efecto alguno, aunque como venezolana estoy totalmente de acuerdo en aprobarla, incluso si su aprobación imposibilita un diálogo, entre gobierno y oposición, que tampoco ha llegado a ninguna parte.

Hay que renovar la MUD, retomar la calle, generar propuestas, ir a elecciones y recobrar la confianza del pueblo; sólo así se lograra la unidad y el cambio que tanto necesita Venezuela. @sandyaveledo

ÉL DICE…

En un artículo publicado en Octubre de 2016 en El País, de España, el escritor inglés John Carlin (“El Factor Humano,”) afirmaba que los resultados electorales de ese año fueron definidos por el cinismo manipulador de los políticos y la ignorancia, inconsciencia o irresponsabilidad de los votantes. Un coctel fatal, escribió Carlin, que condujo a la victoria del Brexit en Reino Unido y al triunfo del “No” al Acuerdo de Paz en el plebiscito colombiano.

“Lo que nos falta ahora es que Trump acabe siendo presidente.” Agregaba Carlin en su premonitoria pieza periodística. Semanas después, y contra casi todos los pronósticos,  Donald Trump fue electo presidente de los Estados Unidos.

El 2016 fue el “Año que vivimos estúpidamente,” de acuerdo al título del artículo de Carlin, y peligrosamente, añadiría yo parafraseando el título de esta columna tomada de la película de Peter Weir, ambientada en Yakarta, Indonesia, en 1965, año de la tumultuosa insurrección contra el presidente de ese país Ahmed Sukarno.

En el 2016 vivimos en peligro por los altos índices de inseguridad, por la escasez de medicinas y de ciertos alimentos y por la ineficiencia y corrupción de un gobierno que busca mantenerse aferrado al poder a toda costa. Pero también vivimos estúpidamente  por el cinismo manipulador de una clase política enquistada en una Mesa de la Unidad Democrática que no admite debates, no ofrece soluciones distintas a las de un cambio de gobierno y que criminaliza o desdeña toda disidencia en una clara muestra de arrogancia, inconsciencia e irresponsabilidad.

Está claro que el principal responsable de los graves problemas que enfrenta Venezuela es el gobierno del presidente Nicolás Maduro. Pero abandonar el diálogo, y hacer irresponsables llamados a la calle, para convalidar la absurda decisión de haber declarado el abandono del cargo por parte del presidente que ha aprobado la bancada opositora en la Asamblea Nacional, pone a la dirigencia de la MUD en sintonía con los promotores del Brexit en Reino Unido, con Álvaro Uribe y los enemigos de la Paz en Colombia y con todo lo que nos preocupa de una presidencia de Donald Trump en los Estados Unidos.  Es decir, en sintonía con un cinismo y unas mentiras muy parecidas en esencia a las del gobierno de Maduro y que sólo nos pueden llevar a vivir un año 2017 estúpida y peligrosamente. @luisgallog

 

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