Artículo de @JuanPGuanipa: El Saneamiento del lago ¡Que sea verdad!

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Maracaibo fue, es y será siempre una ciudad puerto. Su ubicación privilegiada –casi equidistante de Bogotá y Caracas, caribeña, puerta de Sur América y cercana a Centro y Norte América– y su lago inmenso, el más grande de esta América del Sur, la hacen un paso conveniente para el traslado de personas y bienes por agua, aire y tierra.

Nuestro lago ha sido un orgullo nominal de los zulianos. Desde niños escuchamos centenares de gaitas y danzas que describen su belleza. Inolvidable la de nuestro gran Rafael Rincón González: “Lago de Maracaibo, el de las aguas de seda, donde llegara el de Ojeda, quedando maravillado, su riqueza petrolera, al mundo tiene asombrado”. O la contradanza del maestro Luis Guillermo Sánchez: “Mi lago azul a tu belleza yo le canto, con intención gentil y con el corazón, pues tu paisaje es realmente encantador, con los reflejos de la luz del Catatumbo”.

Pero también diversos compositores se han referido a su realidad. A la realidad que hoy golpea a la cara de los zulianos y de los venezolanos. El cantor popular Alí Primera, lo hizo en varias composiciones. “Pare primo la canoa, que me parece que llora, La Chinita allá en la orilla, que no es una pesadilla, despierto tú puedes ver, que somos nosotros los, que lo están matando si, que molleja primo, tan cristalino que estaba el lago ayer, no es palafito lo que está matando todo lo que hay en el”. Wolfgang Romero y Leandro Zuleta, compusieron una gaita en la que el lago, agónico, le canta al pueblo del Zulia: “Y decíle a los zulianos, que aunque parezca insolente, manden a tumbar el puente, no lo necesitaré, cuando mis aguas se sequen, me podrán cruzar a pié”.

Vamos a decir la verdad, los zulianos y los venezolanos hemos sido negligentes con el Lago de Maracaibo y su contaminación. Salvo algunas excepciones, poco se ha hecho para revertir un proceso que cada día se hará más difícil si no se aborda ya. En esas excepciones destaca el equipo redactor y promotor de la Ley Programa para el Saneamiento del Lago de Maracaibo y de su Cuenca Hidrográfica, que fue sancionada el día de ayer por la Asamblea Nacional. En la redacción de este proyecto destaca la idea, el trabajo y el tesón de Dido León Hernández, la asesoría y ayuda invalorable de Pablo Emilio Colmenares y el trabajo de equipo de la Asociación Civil para la Conservación de la Cuenca del Lago de Maracaibo, ACLAMA, de la cual ambos forman parte, así como del Consejo de Profesores Jubilados de la Universidad del Zulia y representantes de las universidades privadas de nuestra entidad. En su promoción destacan el rector de la URU, Jesús Esparza, el Colegio de Ingenieros presidido por Marcelo Monnot, el vicepresidente de la Asamblea Nacional Enrique Márquez y todas las personas e instituciones que trabajaron en su redacción.

Todos sabemos lo que hay que hacer. Todos sabemos que no se pueden seguir vertiendo miles de toneladas cúbicas de aguas servidas, humanas e industriales, en el Lago de Maracaibo. Todos sabemos que hay miles de kilómetros de tuberías inservibles, muchas de las cuales deben ser extraídas. Todo sabemos que la cantidad de derrames petroleros que no son atendidos crece día a día. Y todos sabemos que el factor contaminante más importante es la salinización producto del canal de navegación, lo cual sólo se resuelve con la construcción de un puerto de aguas profundas en las afueras del lago.

Allí está el proyecto de ley que delimita las competencias de las distintas entidades territoriales y crea un Consejo Regional para la Gestión y Desarrollo Sustentable de la Cuenca del Lago de Maracaibo, así como un fondo para recaudar y gestionar los recursos necesarios para tales fines. La ley es necesaria. Pero lo imprescindible es la voluntad política para que su contenido se haga realidad. Como dicen los gaiteros: “Salvemos de una vez al lago amigo”.

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