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Opinión

El abstencionismo y la culpa

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El abstencionismo y la culpa: Por Fernando Mires.-  Una eventual victoria de Falcón sería una derrota de Maduro pero también lo sería de la MUD. Pero a la vez, si Falcón es derrotado por un margen no muy elevado, todo el mundo sabrá que esa derrota habría podido ser evitada por la MUD si es que no hubiera caído en la trampa tendida por sus propios errores y culpas. Por consiguiente, la presencia de Falcón representa, por el solo hecho de existir, una amenaza existencial para la no-política de la MUD. Esa es la razón por la cual cada voto por Falcón tendrá un valor tridimensional: Primero: en contra de una dictadura. Segundo: en contra del abstencionismo. Tercero: a favor de una presidencia en condiciones de iniciar el proceso de transición hacia la democracia.

Nadie por el momento puede predecir nada pero es evidente que enfrentar a dos enemigos a la vez hará muy difícil (aunque no imposible) un triunfo electoral de Falcón. Sin embargo, más allá de los resultados, la candidatura de Falcón ya ha cumplido una tarea histórica: la de mantener la continuidad de la lucha lectoral y democrática en contra de Maduro. De este modo, aún perdiendo Falcón, seguirán vigentes las bases de esa política. Reasumiendo a esa política, y no la del abstruso abstencionismo predicado hoy por la MUD, la oposición estará en condiciones de retomar su camino. El mismo que nunca debió haber abandonado.

El 20 de mayo será decidido si en Venezuela continuará la dictadura militar y para-militar de Maduro por un tiempo indefinido o será abierta una brecha hacia una dificultosa y probablemente larga transición hacia la democracia. La candidatura de Falcón representa la segunda alternativa. Esa es también la alternativa que debería haber representado la oposición unida si es que no hubiera decidido corregir sus primeros errores con mayores errores.

Las vías erráticas que llevaron a la MUD a discutir en la República Dominicana sobre el tema electoral sin llevar a un candidato unitario, a no usar las propuestas rechazadas por la dictadura como plataforma para una candidatura unitaria y el haber llamado a la abstención sin levantar otra alternativa, han conducido a esa alianza política que una vez fue la MUD, a transitar por las oscuridades más densas de la noche antipolítica.

¿Puede haber mayor contrasentido que una asociación electoral, creada para fines electorales -la MUD fue siempre solo eso y nada más que eso- llamando a la abstención? Sin participación electoral la MUD no es la MUD. El llamado Frente Amplio (la MUD más organizaciones civiles adictas a la MUD) solo podía tener cierta lógica en el marco de un proceso electoral como ha sucedido con todos los frentes amplios de nuestro tiempo (desde los frentes populares de los años treinta hasta ahora). Un frente amplio sin elecciones es como un pez sin agua. Los frentes amplios son electorales o no son. No obstante, la MUD convirtió al frente amplio venezolano en un frente abstencionista, el primero en la historia nacido para no hacer nada.

Errores tras errores que llevaron a que el espacio político abandonado por la MUD fuera invadido por las tendencias más extremistas de la oposición. La ayer llamada por la MUD “oposición a la oposición” representada por la antipolítica pseudo insurreccional de la señora Machado, dejó de ser así la “oposición a la oposición” y se transformó en la fuerza directriz de la MUD. Por lo mismo, la abstención se convirtió -desde el día cuando emergió la candidatura de Falcón- en una tercera candidatura.

Tesis: La abstención no solo es la abstención. La abstención ha llegado a ser la candidatura de la MUD en contra de la candidatura de Falcón. Cuando llegue el momento de los recuentos y sean contadas las abstenciones (los “niníes”, los abstencionistas clásicos y los de la MUD) la MUD podrá cantar victoria. Habrá derrotado a Falcón. Más, no a Maduro.

Ya están agotados los débiles argumentos esgrimidos por la MUD para legitimar su gran aberración anti-electoral: ¿Qué no están dadas las condiciones con ese CNE? Las condiciones son las mismas del 15-D. ¿Votar sin elegir? Pero para elegir tienes que votar. ¿Qué en dictadura no se vota? Precisamente al revés: un demócrata vota siempre en contra de una dictadura pues solo en democracia nos podemos dar el lujo de no votar. ¿Qué estas no son elecciones? Las cosas no dejan de ser lo que son por el hecho de que le cambies el nombre ¿Qué votando la dictadura será legitimada? A una dictadura solo la legitima la abstención pues con abstención no hay fraude ¿Qué Falcón traicionó a la MUD? La ruta de Falcón es exactamente la misma que abandonó la MUD ¿Qué los resultados están cantados? Pero si hay una gran abstención no solo estarán cantados sino, además, recitados y orquestados ¿Qué hay que recurrir a otras formas de lucha? Uno se pregunta cuáles. ¿Huelga general?: la MUD no controla sindicatos obreros. ¿Insurrección?: la MUD perdió después del 2017 su poder convocador de masas. ¿Comunidad internacional?: son gobiernos que se reúnen una vez al mes para hacer una declaración y luego volver a casa. En fin, desde el “yo no soy abstencionista pero no voto”, hasta llegar a la guinda de la torta: “el dictador va a caer solo”, la MUD no ha logrado justificar, ni siquiera ante sí misma, su capitulación electoral.

Precisamente la inconsistencia de la no-opción asumida por la MUD explica la andanada de agresiones o “guerra sucia” desatada en contra de Falcón por dirigentes políticos que hace un par de meses decían exactamente lo contrario. Evidentemente, en cada una de esas agresiones, yace el inocultable peso de una culpa no asumida. No es primera vez que ocurre algo parecido.

Fue el psicoanalista italiano Luigi Zoja –uno de los que más ha dedicado su obra a analizar el fenómeno de las patologías colectivas- quien llevó las deducciones de Freud con respecto a los sentimientos de culpa personales al plano de las relaciones sociales (ver por ejemplo su libro “Paranoia: locura que hace historia”, Madrid, FCE, 2014) De acuerdo a Zoja, todo ser (individual o colectivo) que arrastra una culpa, intentará borrarla mediante una exculpación. El proceso de des-culpabilización puede ser llevado a cabo a través de dos procedimientos. El primero es la reflexión analítica. El segundo, desviando la culpa hacia un objeto externo. Ese objeto puede ser un pueblo, un grupo o simplemente una persona. Se trata del “chivo expiatorio” cuya función es hacer cargar a unos con las culpas de los otros (para decirlo con las palabras del antropólogo René Girard)

Sobre la base de esta breve reflexión podemos explicarnos la furia descargada por algunos personeros de la MUD en contra de la persona de Falcón. Ella se debe al hecho de que Falcón ha retomado el hilo político abandonado por la MUD. Solo por este hecho, más allá de lo que diga Falcón -lo que importa es lo que representa- su candidatura es el testimonio de una política renegada por la MUD, es decir, de su culpabilidad. Pues si llegara a triunfar Falcón, no sólo Maduro, también el abstencionismo predicado por la MUD serían los grandes derrotados. En cualqiuer caso, la última palabra no ha sido dicha todavía.

Fernando Mires/Asesor político/Avanzada Progresista Unidad Nacional virtual <apunv@googlegroups.com>

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Turno Final

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Alfonso Saer
Sentidas palabras del "Narrador" don Alfonso Saer.
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Me tomé el atrevimiento y sin su permiso, montar este sentido escrito de don Alfonso Saer.  Periodista que conoce las entrañas de Cardenales de Lara, porque lo vio nacer y este viernes desgraciadamente ver de cerca la partida inesperada, asesina y abusiva de Luis Valbuena y José Castillo.

“El Narrador” como se le conoce al insigne periodista deportivo plasmó en este artículo el sentir de la nación deportiva, de sus aficionados larenses, de un país entero que clama a cada segundo por justicia. Su hijo, Alfonso Saer Gómez la colgó vía Twitter:

  TURNO FINAL

Luis y José, jamás voy a olvidar sus dos apariciones de cierre.

La tuya, Castillo, fue de verdad en el epílogo del juego y de la vida. Transmití tu hit en el noveno tramo, cuando sin saberlo, marcabas un adiós a la Caracas que te idolatró. Fue una candente rolata, tan parecida a tu fogoso carácter. El tercer imparable del careo, sexto en dos fechas. Un emergente entró a correr. Te sacaban del juego por estrategia. El destino — creeremos en eso? — te excluiría del mundo terrenal horas más tarde en un suburbio acosado por la delincuencia que reparte odio y destrucción en el país.

Antes, Valbuena, narré la que cerró tu vigorosa estadística en nuestro beisbol. Ocurrió en el segundo inning, como siempre peleando el turno, cuentas elevadas, selección en el plato, dedicación. Leñazo a la derecha y tu celebración habitual en la inicial. Siempre conversaba con mi hijo y le aseveraba: “Si alguien puede llevarnos al campeonato ese es Valbuena”.

Mis piernas temblaron y el pulso se aceleró al bajar del bus y ver dos peloteros de la enseña roja tendidos, inertes, en el asfalto. Ya era madrugada y casi nadie circula por esas carreteras que antes eran de Dios y ahora son pertenencia del espíritu malo. Algunos gritaban los nombres de sus compañeros fallecidos. Todos, sin excepción, sollozaban. Ese instante, Luis y José, tardará en ser erradicado de esta mente que jamás presenció tal escena de incalificable dolor, con gente tan cercana.

Circulan por la memoria de tercera edad ráfagas de bonitos recuerdos, retozos vibrantes. Mi narración del hit 1000 de quien llamaban “el hacha”, y tantos jonrones — siete este año — del zurdo que estremecía los graderíos con sus tablazos ganadores. Cuando escriba el próximo lineup haré una pausa en los turnos del medio y me provocará colocar allí sus nombres, Luis y José. Alguien ocupará esas casillas, ley de vida, pero ustedes nos harán falta, mucha falta.

El alado larense está profundamente herido, pero nunca muerto. Que este dolor severo y agudo se transforme en vigor y decisión en aras de un título que Valbuena pretendió desde la fecha inaugural, y Castillo vino a refrendar con experiencia y aplomo.

Al escribir estas líneas la congoja ahoga mis sentimientos. Imposible evitar una lágrima espesa por cada uno, Luis y José. A ti, Carlos, sobreviviente, ánimo y fuerza. Por algo te protegieron.

Hoy más que nunca quiero que desde el fondo de mi garganta resuene la estremecedora frase “Cardenales campeón”.

Alfonso Saer

ACN/MAS

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