Artículo de La mamá guapa y apoyada: El primer año de vida

Hola amigos y amigas, les saludo deseándoles una feliz semana en la que pueda cristalizar todas sus metas. Recuerden que el pensamiento positivo es mejor que cualquier remedio o conjuro y que al mal tiempo siempre hay que tener buena cara.

En esta oportunidad les comentaré sobre la emoción que nos da a todos celebrar el primer año de nuestros hijos, para muchos un motivo para botar la casa por la ventana, para otros, quizás un momento para recordar la vida, honrarla y agradecer un milagro de amor y por supuesto de vida.

Es importante tomar en cuenta, lo que muchos dicen con relación al primer año de vida, en la que la mayoría de los padres coinciden en que es un año que el niño no disfruta, sin embargo se celebra. Es una fecha para los padres, es una fiesta que incluso disfrutan a veces más los padres que los hijos, muchas veces los niños no saben que es lo que están haciendo e incluso, si revisamos en nuestra memoria nosotros no recordamos nuestro primer año o ¿si? Sin embargo, lo celebramos pero, ¿por qué?

La vida siempre se celebra, incluso en aquellos momentos en los que es un poco inoportuno hacer una fiesta como cuando hay un luto en la familia. Sin embargo, pese a esto siempre es importante agradecer y honrar la vida, aunque sea apagando una velita. Son “las vueltas al sol” como dicen por allí, un ciclo que se cierra para abrir otro y sobre todo cuando es ese primer año de tu hijo o hija… ¡Por supuesto que vale la pena CELEBRARLO!

Lo importante no es hacer fiestas ostentosas, exagerar con la celebración, lo primordial es que como padres valoremos la importancia de la vida y del proceso que implica para nosotros aprender a caminar junto a nuestros hijos en el proceso de crecer. Si entendemos esto, es válido tirar la casa por la ventana, pero siempre teniendo en cuenta que el amor que le puedas tener a tu hijo (a) , siempre estará por encima de la parte material y esto es algo que no debemos descuidar, porque algunos padres damos más valor a llenar a nuestros hijos de regalos descuidando el afecto y la atención.

Y con esto comenzamos a entender algo que nos servirá de guía en el proceso de crecimiento, que es lo que debemos destacar en su aprendizaje: primero estará la parte humana y después la parte material.

Debemos enseñar a nuestros hijos a valorar más la esencia de la vida, los momentos, el compartir en familia, esos instantes que llenan, esto estará por encima de cualquier cosa material. Esto debemos destacarlo desde el primer año de edad y a lo largo de su vida, para criar hijos humanos y humildes, con ganas de crecer y buenas ambiciones, sin caer en superficialidades.

Entonces, si decidimos celebrar el primer año de nuestros pequeños y los que vengan, botemos la casa por la ventana si es necesario, si así lo que queremos e incluso hagámoslo cada año, siempre con la convicción de que eso será algo secundario, nada como celebrar con nuestros hijos cada día de vida, como si fuera el último valorando el milagro de vida que significa tenerlos con nosotros ¿sabes cuántos niños mueren antes de nacer? Demos gracias a Dios y valoremos lo que realmente significa el primer año de vida, lejos de lo material, agradezcamos el milagro de Dios que tenemos frente a nuestros ojos: NUESTROS HIJOS.

Gracias Dios por el primer año de mi pequeña.

Y recuerden… La vida es un ratito. Vívelo con un dulce sabor.

Jacmibel Rosas
La mamá guapa y apoyada.