@SandyAveledo y @LuisGalloG Ella dice y Él dice: La escuela rota

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En medio de una cruenta guerra civil en Siria, que ha ocasionado la muerte de unas 300.000 personas y desplazando de sus hogares a más de 7 millones de hombres, mujeres y niños, pequeños y adolescentes hacen todo lo posible por recibir sus clases. El año pasado en Haas, una villa situada al noreste del país, fue bombardeada una escuela local. El ataque mató a 22 niños y 6 maestros y dejó heridos a otros 70 estudiantes, pero días después, los niños que sobrevivieron, con el apoyo de sus padres y representantes, se las ingeniaron para recibir clases en una cueva cercana. Sentados sobre unas alfombras los niños aprendieron sus lecciones mientras los combates continuaban en los alrededores.

En Venezuela, en un enrarecido ambiente político caracterizado por manifestaciones de protesta, enfrentamientos y hechos focalizados de violencia que están lejos todavía de lo que significa un conflicto armado o una guerra civil, miles de niños han dejado de asistir a la escuela. Pese a que no ha habido una suspensión formal de clases, en algunas instituciones públicas,  pero sobre todo en los planteles privados, muchos padres que han podido llevar a sus hijos al colegio han optado por no enviarlos, alegando temor por la seguridad de los niños en algunos casos o en solidaridad con los manifestantes en otros. Lo que nos lleva a preguntarnos; ¿Se justifica que los padres no lleven a sus hijos a la escuela? ¿Corren algún peligro los niños que asisten al colegio? ¿Si no corren peligro alguno, es acertada la decisión de no enviar a los muchachos a clases? ¿Entienden los niños por qué no los llevan a la escuela?

ELLA DICE…

¿Qué voy a comer mañana? ¿Cómo pagaré el colegio? Preguntas que día a día se hacen muchos venezolanos. La salud mental colapsa por tantos eventos negativos que  vivimos y se reflejan en irritabilidad, insomnio, angustia y, desde que se iniciaron las protestas, los padres se preguntan; ¿Mandaré o no mis chamos a la escuela?

Según comunicado oficial de la Zona Educativa de Carabobo todo personal docente, administrativo, obrero y estudiantes de todos los niveles retomaron sus actividades desde el pasado 8 de Mayo.  El ministro de Educación, Elías Jaua, anunció sanciones administrativas a los colegios privados que suspendan sus actividades, y en donde existan focos de protesta, deben notificarlo a la Zona Educativa de su estado respectivo. La estrategia del gobierno es aparentar normalidad, mientras en las calles se protesta. Ante casi dos meses de manifestaciones nos preguntamos; ¿Llevaremos nuestros hijos o no a clases? La decisión es personal. Algunos padres  prefieren resguardar a sus hijos en casa para no exponerlos a los peligros de la calle, un segundo grupo alega que hasta en países en guerra la educación nunca de paraliza. Sin embargo hay sectores donde movilizarse resulta difícil difícil ya sea por guarimbas, violencia, paro de transporte, etc.

 

Quizá hay que  recordar a Malala en estos tiempos, la niña pakistaní tiroteada por hacer valer su derecho a la educación en abierto desafío a los talibanes, actitud que la hizo merecedora del Premio Nobel de la Paz.

 

En Venezuela mucha gente opina que no hay nada que celebrar, que el país está de luto, que los muchachos no deben ir a la escuela y que todos debemos marchar y calentar las calles. Lo cierto es que la solución es un cambio de gobierno por la vía electoral y que cada quién escoja la trinchera de lucha y tenga la decisión personal de qué hacer con sus muchachos. El país quiere cambio y la lucha es de resistencia. Adelante Venezuela, ahora es que hay sueños, futuro y esperanza. @sandyaveledo

 

ÉL DICE…

Que en medio de un conflicto armado un grupo de niños se las ingenien junto a sus padres para hacer valer su derecho a la educación es algo admirable en el caso de Siria, que hundida en una guerra civil desde hace 5 años, es un triste ejemplo de cómo se destruye el sistema educativo de un estado.  La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño establece que el derecho a la educación debe ser protegido incluso en situaciones de crisis  y emergencias resultantes de conflictos internos y guerras civiles. Y los Convenios de Ginebra de 1949, sobre protección a civiles en tiempos de guerra, contienen normas que protegen el derecho a la educación bajo ocupación militar.

Venezuela vive una crisis socio-política que en los últimos 45 días se ha acentuado en algunas ciudades del país, entre ellas Valencia, como resultado de protestas, cierre de vías y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden en público que han dejado muertos, heridos, personas detenidas  y cuantiosos daños materiales. Ante esta situación, y pese a que no han sido suspendidas las clases, muchos padres han decidido no enviar a sus hijos al colegio, algo difícil de entender  cuando se trata de niños que no corren peligro alguno y de instituciones educativas que no están ubicadas en las zonas más conflictivas de la ciudad.

La educación es un derecho inalienable. Es, como lo dijo Malala Yousafzai al aceptar el Premio Nobel de la Paz 2014, una de las bendiciones de la vida y una de sus necesidades. La escuela puede ser un refugio en tiempos de crisis. Y si está en un sitio seguro confiere protección y da un sentido de normalidad a la vida de los niños que se encuentran en el medio de un conflicto en el que, por su corta edad,  no son parte ni deben ser actores. La escuela, en medio de un  enfrentamiento, puede ser igualmente un espacio para el fomento de la paz, las buenas relaciones y la cordialidad.

En ocasiones resulta imposible llevar a los niños al colegio. Pero la educación de nuestros hijos debe tener prioridad y sus derechos educativos deben ser protegidos, en la medida de lo posible, aún en medio de la crisis. Fue protegiendo ese derecho a la educación de las niñas, en Pakistán, que Malala Yousafzai fue tiroteada por un talibán. Era una niña de doce años entonces y ese disparo, que casi acabó con su vida, le dio la fuerza que la convirtió en una activista mundialmente reconocida a favor del derecho a la educación de los niños.

En Venezuela no recuperaremos la plena vigencia de las instituciones democráticas con una escuela rota porque decidimos no enviar a nuestros hijos al colegio. “Un niño, un maestro, una pluma  y una escuela pueden cambiar el mundo” como lo dijo también Malala. “Qué esta sea la última vez que un aula se queda vacía.” @luisgallog

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